Coordinación: Tatiana Santacruz
En los últimos años hemos notado gran cantidad de accidentes de tránsito donde en más de una ocasión han terminado con la vida de una o varias personas, uno de ellos se presentó recientemente en el sector de la variante, exactamente en el kilómetro 13 de la vía que de Pasto conduce a Chachagüí, dicho siniestro dejó una víctima mortal.
Si bien en diferentes mesas de trabajo se ha evaluado el avance de los compromisos establecidos por las autoridades competentes, además de los resultados de las estrategias implementadas en el territorio para prevenir la pérdida de vidas por siniestros de tránsito, pienso que no se ha hecho lo suficiente para cumplir con las actividades necesarias que se requieren para mitigar un problema tan grave como es la pérdida de vidas en las carreteras del territorio colombiano.
Educando desde las diferentes instituciones públicas y privadas, a través de la creación de campañas de concientización y haciendo ver a las personas la cantidad de tragedias que se podrían evitar, podríamos reducir esa cifra tan alarmante de siniestros viales que se han evidenciado últimamente. El ejemplo y las denuncias oportunas también hacen la diferencia, pero es fundamental que dichas campañas no sean planes que se queden en un periodo de trabajo, sino que es algo constante con lo que se debe luchar en nuestro territorio, donde muchas de las personas ni siquiera tienen claro que la cebra peatonal se utiliza para pasar la calle o que cuando se maneja un vehículo es obligatorio poner la direccional al cruzar.
Obviamente cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad con todos los demás actores viales, seamos peatones, conductores, pasajeros, biciusuarios, entre otros; siendo el autocuidado supremamente importante en todo ámbito de nuestras vidas, ya que en estos casos nadie está exento de responsabilidades. Esto, estableciendo acciones como tener una distancia prudente de los demás vehículos cuando se conduce, además de realizar los diferentes diagnósticos del automóvil y cumplir con las normas de seguridad como portar el cinturón son labores que salvan vidas en muchas de las ocasiones.
Por ello, hago el llamado a la comunidad en general a notar que la vida no es un juego como para competir en plenas carreteras nacionales como en más de una ocasión he visto, o conducir en estado de embriaguez para al otro día tener un guayabo moral terrible. Trabajemos en la empatía que siempre habrá alguien que nos espere en casa.

