La renuncia de José Félix Lafaurie al Centro Democrático representa uno de los movimientos políticos más notables en Colombia a pocas semanas de las elecciones presidenciales y legislativas de 2026. Lafaurie, presidente de Fedegán y uno de los miembros fundadores del uribismo, anunció su salida irrevocable del partido al que dedicó años de militancia, alegando una profunda falta de transparencia y de respeto en los procesos internos de selección de candidaturas. En su carta de renuncia, dirigida al director nacional del partido, afirmó que sus repetidas solicitudes de aclaración fueron ignoradas por completo, lo que lo llevó a optar por “un imperativo ético y de dignidad personal”.
Este hecho, sin embargo, no ha ocurrido de forma aislada. La campaña electoral de 2026 ha generado una fractura significativa dentro del uribismo: al menos cinco políticos relevantes han abandonado el Centro Democrático para unirse al partido Salvación Nacional, liderado por Enrique Gómez Martínez, que ha ganado tracción como alternativa para los inconformes. Entre estos movimientos, la salida de Lafaurie —quien además ha anunciado su respaldo al aspirante a la presidencia Abelardo de la Espriella en lugar de apoyar la candidatura interna de Paloma Valencia— marca un golpe simbólico para la colectividad tradicional.
La dinámica interna del Centro Democrático y el posible impacto de estas salidas —incluyendo las especulaciones sobre el futuro político de figuras como María Fernanda Cabal— reflejan tensiones profundas en la derecha colombiana mientras se acerca la contienda electoral.




