Reloj del fin del mundo marca récord histórico: ¿Por qué está a solo 85 segundos de la medianoche?

El simbólico reloj del fin del mundo, conocido también como Reloj del Apocalipsis, fue ajustado este 27 de enero de 2026 por el Boletín de Científicos Atómicos, ubicándolo a apenas 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano al “fin del mundo” desde su creación en 1947.

Este instrumento no es un reloj real, sino una metáfora que mide la cercanía de la humanidad a una catástrofe global, tomando en cuenta amenazas como armas nucleares, cambio climático, tensiones geopolíticas y avances tecnológicos peligrosos.

El ajuste récord del reloj

Cada año, científicos y expertos, incluidos premios Nobel, evalúan los riesgos globales para decidir si acercar o alejar las manecillas del reloj. En la actualización más reciente, decidieron mover el reloj a 85 segundos antes de la medianoche, cuatro segundos más cerca que hace un año.

Cuando el reloj fue creado poco después de la Segunda Guerra Mundial, marcaba siete minutos antes de la medianoche. Desde entonces ha fluctuado según los riesgos globales, convirtiendo este ajuste en el nivel más bajo en casi 80 años de historia.

Factores que llevaron al cambio

Según los científicos, varios factores contribuyen a este preocupante récord:

  • Tensiones internacionales y conflictos armados, con potencias nucleares aumentando sus arsenales.
  • Cambio climático persistente sin acciones efectivas para frenarlo.
  • Desinformación y tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, que plantean nuevos riesgos sociales y de seguridad.

Estos elementos combinados muestran un panorama en el que la cooperación global para enfrentar amenazas existenciales se ha debilitado, según los expertos detrás del reloj.

¿Qué significa este ajuste para el mundo?

Aunque el reloj no predice literalmente un “fin del mundo”, sirve como una señal de alerta para líderes y sociedad civil sobre la necesidad de tomar medidas urgentes en seguridad global y protección ambiental.

El acercamiento a la medianoche indica que los principales desafíos de la humanidad —como la guerra, el cambio climático y las tecnologías mal reguladas— siguen sin resolverse de manera suficiente, aumentando el nivel de riesgo global.

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