El Gobierno del Reino Unido convocó este lunes al embajador de Rusia, Andrey Kelin, al Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores británico) como protesta oficial tras la reciente expulsión por parte de Moscú de un diplomático británico.
Desde Londres, un portavoz del Ministerio expresó que la decisión de Rusia de expulsar al diplomático británico el mes pasado fue “no provocada e injustificada”, y rechazó las acusaciones formuladas contra el personal de la embajada del Reino Unido. En respuesta, las autoridades británicas dejaron claro que no tolerarán la intimidación de su personal diplomático.
Como acción recíproca, el Reino Unido revocó la acreditación de un diplomático ruso, cuya identidad no fue revelada, y ordenó su salida del país. Las autoridades británicas afirmaron que cualquier otra acción de Rusia será considerada una escalada y se responderá en consecuencia.
El incidente ocurre en medio de un clima de tensiones más amplio entre Rusia y Occidente, en particular en el contexto de la guerra en Ucrania y las continuas acusaciones de espionaje entre ambos países. Según Londres, las medidas adoptadas por Moscú recientemente han dificultado el trabajo de la misión diplomática británica en Rusia.




