Países Bajos continúa reforzando una de sus principales líneas de defensa frente al agua. En la costa norte de la provincia de Frisia, el proyecto de reforzamiento del dique entre Koehool y Zwarte Haan alcanzó su fase final en 2026, con actuaciones sobre un tramo de aproximadamente 3,6 kilómetros situado directamente junto al mar de Wadden.
La intervención forma parte de la estrategia neerlandesa para mantener la seguridad de sus defensas primarias frente a las inundaciones. El proyecto está gestionado por Wetterskip Fryslân, la autoridad regional encargada de la gestión del agua en Frisia, dentro del marco del Hoogwaterbeschermingsprogramma (HWBP), el gran programa nacional de protección contra inundaciones.
La actuación adquiere especial importancia porque el dique se encuentra junto a un espacio de enorme valor ambiental: el mar de Wadden, reconocido como espacio Natura 2000 y Patrimonio Mundial de la Unesco. Esto obliga a combinar las necesidades de seguridad frente al agua con la protección de uno de los ecosistemas costeros más importantes del norte de Europa.
Una infraestructura esencial para proteger el territorio
Los diques neerlandeses constituyen una parte fundamental del sistema de protección del país. Una proporción importante del territorio de Países Bajos se encuentra en zonas bajas y vulnerables a las inundaciones, por lo que mantener en buenas condiciones las barreras contra el agua es una tarea permanente.
El tramo de Koehool a Zwarte Haan presentaba problemas relacionados principalmente con sus revestimientos exteriores. Las evaluaciones realizadas determinaron que 1,5 kilómetros de asfalto y otros 1,5 kilómetros de revestimiento de piedra situados en la parte exterior del dique podían dejar de ofrecer las condiciones necesarias frente a periodos prolongados de niveles elevados de agua.
El problema no implicaba necesariamente que todo el dique tuviera que ser elevado. Los estudios posteriores concluyeron que podía alcanzarse el nivel de seguridad requerido mediante medidas de reforzamiento relativamente pequeñas, una alternativa que permitió intervenir sobre las partes más vulnerables sin transformar completamente la estructura existente.
¿Qué trabajos se realizaron?
La intervención se concentró en varios elementos de la estructura. Entre las actuaciones contempladas estuvieron el tratamiento de la cubierta del dique, el reforzamiento de las transiciones y accesos, la instalación de sistemas de drenaje y la modificación de determinados taludes para mejorar su comportamiento.
Uno de los aspectos destacados del proyecto fue precisamente evitar una intervención mayor de la necesaria. En lugar de reconstruir completamente el dique, la solución buscó mejorar los puntos que presentaban deficiencias y conservar buena parte de la configuración existente.
Además, el proyecto incluyó sistemas de seguimiento para comprobar cómo se comporta el agua dentro de la estructura. En distintos puntos se instalaron instrumentos destinados a medir la cantidad de agua marina que penetra en el cuerpo del dique.
Estos datos permiten determinar si las actuaciones realizadas son suficientes para cumplir las normas de seguridad o si será necesario realizar trabajos adicionales en el futuro.
Una zona donde seguridad y naturaleza deben convivir
El reforzamiento del dique tiene una particularidad importante: no se realiza en una costa cualquiera.
El mar de Wadden es un sistema de marismas, llanuras intermareales, islas y canales que se extiende por las costas de Países Bajos, Alemania y Dinamarca. Es uno de los grandes ecosistemas de mareas de Europa y alberga numerosas especies de aves, peces y otros organismos.
Por ello, cualquier actuación sobre los diques de la zona debe considerar también sus posibles efectos ambientales. La gestión del territorio busca mantener la capacidad de protección frente a las inundaciones sin perder de vista el funcionamiento natural de la costa.
Esta combinación entre infraestructura y naturaleza se ha convertido en una característica cada vez más importante de los proyectos de protección contra inundaciones en Países Bajos. Las autoridades ya no se concentran únicamente en construir estructuras más grandes, sino también en estudiar cómo integrar las defensas hidráulicas con el entorno natural.
El cambio climático aumenta el desafío
El mantenimiento de estos diques adquiere todavía mayor relevancia en un contexto de cambio climático. La subida del nivel del mar y la posibilidad de episodios extremos obligan a revisar constantemente si las infraestructuras existentes siguen ofreciendo un nivel adecuado de protección.
El Gobierno neerlandés mantiene una estrategia nacional de largo plazo para reforzar sus defensas. El Hoogwaterbeschermingsprogramma tiene como objetivo que las barreras primarias de protección contra inundaciones cumplan las normas de seguridad establecidas para 2050. Según el informe anual del programa publicado en marzo de 2026, desde su creación en 2014 se habían entregado ya 245 kilómetros de diques reforzados, aunque todavía quedan cientos de kilómetros por intervenir.
Esto demuestra que el proyecto de Koehool-Zwarte Haan no constituye una actuación aislada. Forma parte de una operación mucho más amplia que se desarrolla simultáneamente en diferentes regiones del país.
El mar de Wadden concentra varios proyectos
La costa del mar de Wadden continúa siendo objeto de diferentes proyectos de protección.
Uno de ellos es la ampliación y mejora de la Lauwersmeerdijk-Vierhuizergat, en la provincia de Groninga, donde se trabaja sobre aproximadamente 9 kilómetros de dique entre Lauwersoog y Westerpolder. En este caso, las autoridades también han buscado combinar la mejora de la seguridad hidráulica con proyectos de recuperación de la naturaleza, como zonas de marisma, piscinas de marea y estructuras destinadas a favorecer la biodiversidad.
También existen otros proyectos en Frisia que todavía se encuentran en fases de planificación. El tramo situado entre Zwarte Haan, Holwerd y Peazemerlannen, por ejemplo, contempla una intervención de aproximadamente 14,9 kilómetros, con trabajos relacionados con la cubierta, la altura y la estabilidad del dique. La planificación oficial sitúa el comienzo de la fase de construcción en 2027 y la finalización del proyecto en 2033.
Esto evidencia que la protección de la costa de Wadden es un proceso continuo y que las autoridades están trabajando por etapas.
Una estrategia que va más allá de construir diques
La experiencia neerlandesa demuestra que la protección frente al mar no depende únicamente de levantar barreras cada vez más altas.
Los proyectos contemporáneos buscan combinar distintas herramientas: mantenimiento de los diques, refuerzo de revestimientos, drenaje, recuperación de marismas, conservación de zonas naturales y seguimiento constante de las condiciones hidráulicas.
Las marismas y otros espacios naturales costeros pueden desempeñar un papel complementario al reducir la energía de las olas y ofrecer una zona de transición entre el mar y las infraestructuras humanas. De esta manera, la protección puede diseñarse teniendo en cuenta tanto la ingeniería como los procesos naturales.
En la zona del mar de Wadden, esta cuestión es especialmente relevante porque la protección de la población y de las actividades económicas debe coexistir con la conservación de un espacio natural internacionalmente protegido.
Un modelo de adaptación permanente
La culminación del proyecto de Koehool-Zwarte Haan representa, por tanto, algo más que la mejora de unos kilómetros de infraestructura. Es un ejemplo de la estrategia neerlandesa de adaptación permanente frente al riesgo de inundaciones.
El objetivo es que las comunidades situadas detrás de los diques puedan continuar viviendo y desarrollando sus actividades con un nivel elevado de seguridad, mientras las autoridades siguen recopilando información sobre el comportamiento de las estructuras.
La propia planificación del proyecto contempla el seguimiento posterior de la infraestructura. Las mediciones permitirán comprobar su funcionamiento durante los próximos periodos de niveles elevados de agua y determinar si las soluciones aplicadas cumplen las expectativas.
Una batalla que no termina con la obra
En Países Bajos, terminar un proyecto de reforzamiento no significa que el problema del agua quede definitivamente resuelto. Los diques requieren inspección, mantenimiento y nuevas evaluaciones a medida que cambian las condiciones ambientales.
El país mantiene una de las experiencias más extensas del mundo en gestión del riesgo de inundaciones, pero también enfrenta un escenario en el que las condiciones del mar y del clima pueden cambiar durante las próximas décadas.
Por ello, los 3,6 kilómetros reforzados entre Koehool y Zwarte Haan deben entenderse como una pieza de un sistema mucho mayor. Al mismo tiempo que se fortalecen las infraestructuras existentes, se diseñan nuevos proyectos y se estudian soluciones que permitan combinar seguridad, sostenibilidad y conservación de la naturaleza.
La evolución de estas obras será especialmente relevante en el mar de Wadden, donde la necesidad de proteger a las poblaciones costeras convive con la responsabilidad de preservar uno de los ecosistemas intermareales más valiosos de Europa.

