Las dunas vuelven a ser protagonistas en la estrategia de protección de la costa uruguaya

Uruguay está profundizando sus acciones para recuperar y proteger los sistemas dunares de su costa, considerados una defensa natural frente a la erosión, las tormentas y el impacto del oleaje. Las medidas combinan la recuperación de las dunas, la instalación de estructuras para retener arena, la plantación de vegetación nativa y la adecuación de espacios para reducir la presión que las actividades humanas ejercen sobre estos ecosistemas.

Aunque en términos periodísticos estas actuaciones pueden describirse como un proceso de reforestación costera en Uruguay, las autoridades utilizan principalmente conceptos como restauración dunar, revegetación y recuperación de la vegetación nativa. La diferencia es importante: no se trata simplemente de plantar árboles, sino de recuperar un ecosistema costero completo y permitir que la arena vuelva a cumplir su dinámica natural.

Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en la playa del Cerro, en Montevideo, donde la Intendencia de Montevideo presentó en septiembre de 2026 los avances de un programa de conservación desarrollado en coordinación con el Ministerio de Ambiente. El proyecto contempla restauración dunar, cercas captoras de arena, pasarelas elevadas, recuperación de humedales, plantación de especies nativas y otras medidas destinadas a disminuir la vulnerabilidad de la costa.

Una estrategia que busca recuperar la primera barrera natural de la costa

Las dunas costeras no son simplemente acumulaciones de arena ubicadas junto al mar. Se trata de sistemas dinámicos que evolucionan constantemente debido a la acción del viento, las olas y la vegetación.

De acuerdo con el Ministerio de Ambiente de Uruguay, las dunas litorales se forman por la acumulación de arena transportada por el viento. En particular, las dunas cercanas a la orilla funcionan como reservas de arena que pueden alimentar nuevamente la playa durante determinados eventos naturales.

Esta dinámica explica por qué la pérdida de las dunas puede aumentar la vulnerabilidad de determinados sectores del litoral. Cuando el sistema dunar se degrada, disminuye una de las barreras naturales que ayudan a contener la arena y a reducir los efectos de determinados eventos de tormenta.

El propio Ministerio señala que los sistemas dunares también constituyen una defensa frente a posibles inundaciones durante tormentas, además de cumplir funciones ecológicas y servir de hábitat para especies de flora y fauna.

Por esa razón, la estrategia uruguaya no se limita a reconstruir físicamente una duna. También busca recuperar la vegetación que permite que el sistema conserve parte de su estructura y pueda continuar evolucionando naturalmente.

Plantar vegetación nativa es una de las claves

Uno de los componentes centrales de la estrategia es la utilización de especies vegetales propias de los ecosistemas costeros.

La vegetación cumple una función importante porque sus raíces ayudan a retener la arena transportada por el viento. De esta manera, las plantas contribuyen a la estabilidad del cordón dunar sin eliminar completamente su dinámica natural.

El Ministerio de Ambiente cuenta desde 2024 con los “Lineamientos para la restauración del cordón dunar”, un documento que establece criterios para recuperar estos sistemas y reconoce que la urbanización, la forestación con especies exóticas y otras presiones humanas han provocado la pérdida o reducción de cordones dunares y de los ecosistemas asociados.

Consultar los Lineamientos para la restauración del cordón dunar del Ministerio de Ambiente

Además de las plantas, las autoridades han utilizado estructuras construidas con materiales vegetales para capturar arena. Estas cercas reducen la velocidad del viento a nivel del suelo y favorecen que parte de la arena transportada quede depositada en zonas donde se busca reconstruir el cordón dunar.

Playa del Cerro concentra una de las actuaciones más recientes

En Montevideo, la playa del Cerro se ha convertido en uno de los puntos donde se están desarrollando medidas concretas de adaptación y recuperación costera.

En una presentación realizada el 4 de septiembre de 2026, la Intendencia de Montevideo informó que comenzaría a avanzar durante septiembre con la instalación de cercas captoras de arena. Estas actuaciones forman parte de un proyecto más amplio que contempla obras de adaptación para los próximos años.

El proyecto integral contempla diferentes componentes:

  • Restauración dunar mediante cercas captoras de arena.
  • Construcción de pasarelas peatonales elevadas.
  • Mejoras en accesos y señalización.
  • Creación de una laguna de amortiguación y un humedal costero.
  • Adecuación de la cañada Pichuaga.
  • Plantación de 200 árboles y arbustos.
  • Incorporación de 10.000 plantas nativas de la zona costera.
  • Recarga de arena en determinados sectores de la playa.
  • Instalación de cartelería educativa.
  • Seguimiento y monitoreo de la evolución de las intervenciones.

La intención es que estas actuaciones no funcionen de manera aislada. La vegetación, las cercas, la recuperación de humedales, el manejo de la arena y la regulación de los accesos forman parte de una misma estrategia de recuperación del ecosistema costero.

El proyecto también busca reducir la erosión

La erosión costera es uno de los principales problemas ambientales que enfrenta el litoral uruguayo.

Según información publicada por el Ministerio de Ambiente dentro de su estrategia de adaptación costera, aproximadamente 42 % de la costa del Río de la Plata y 32 % de la costa atlántica se encontraba sometida a procesos de erosión. El organismo señala que estos procesos pueden intensificarse durante eventos extremos relacionados con tormentas, viento, oleaje y aumentos temporales del nivel del mar.

El mismo programa estimó el costo económico de la erosión costera en aproximadamente 45,5 millones de dólares anuales, además de advertir que ese costo podría aumentar hacia finales del siglo XXI si se mantienen las tendencias previstas.

Estos datos ayudan a explicar por qué la recuperación de dunas ha pasado a formar parte de una política más amplia de adaptación al cambio climático.

No se trata únicamente de conservar un paisaje natural. Las dunas también pueden ayudar a proteger playas, ecosistemas, infraestructura y zonas urbanizadas ubicadas detrás de la costa.

Un plan que va más allá de Montevideo

Las actuaciones de Montevideo forman parte de una estrategia nacional más amplia.

Uruguay cuenta con el Plan Nacional de Adaptación para la zona costera, NAP Costas, presentado inicialmente en 2021 y orientado a mejorar la capacidad del país para responder a los impactos del cambio climático en el litoral. El programa contempla, entre otras líneas de trabajo, la recuperación de ecosistemas costeros, el monitoreo de playas y la implementación de medidas de adaptación.

En 2026, además, comenzó la ejecución del proyecto REACC Costas, destinado a fortalecer la resiliencia de la zona costera frente a la erosión, las inundaciones y otros impactos relacionados con el cambio climático.

El proyecto involucra a seis departamentos costeros: Colonia, San José, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha. Cuenta con un presupuesto total de 10 millones de dólares no reembolsables provenientes del Fondo de Adaptación y, según el Ministerio de Ambiente, cada intendencia participante puede acceder a hasta 800.000 dólares para ejecutar acciones prioritarias identificadas conjuntamente con el Gobierno nacional.

Información oficial sobre el proyecto REACC Costas

¿Por qué las autoridades hablan de restauración y no solamente de reforestación?

El término reforestación suele asociarse con la recuperación de áreas boscosas mediante la plantación de árboles. Sin embargo, el ecosistema dunar funciona de otra manera.

Las dunas necesitan mantener cierto movimiento natural de la arena. Por eso, las intervenciones buscan recuperar la vegetación adecuada sin convertir el sistema en una superficie completamente fija.

El Ministerio de Ambiente explica que existen dunas activas, donde la arena mantiene movimiento natural, y dunas antiguas o estabilizadas por la vegetación. La diferencia demuestra que el objetivo no consiste necesariamente en cubrir toda la superficie con plantas, sino en recuperar un equilibrio entre arena, viento y vegetación.

Por esa razón, el concepto técnico de restauración dunar resulta más preciso para describir las actuaciones que actualmente se desarrollan en distintos puntos de la costa uruguaya.

Las cercas captoras ayudan a reconstruir el sistema

Una de las técnicas empleadas consiste en instalar cercas elaboradas con materiales vegetales, como ramas o restos de poda.

Su función es disminuir el transporte de arena provocado por el viento y favorecer que esta se acumule progresivamente en determinadas zonas. Una vez que se recupera el volumen de arena, la vegetación nativa puede contribuir a consolidar partes del sistema.

El Ministerio de Ambiente incluye las cercas captoras entre las herramientas de restauración dunar y establece que estas intervenciones deben acompañarse de señalización para informar a las personas sobre la importancia de no dañar las zonas en recuperación.

En este sentido, la recuperación de las dunas también depende del comportamiento de quienes utilizan las playas.

El tránsito humano también afecta a las dunas

El pisoteo constante, la circulación fuera de los accesos habilitados y otras actividades pueden deteriorar la vegetación y modificar la estructura de las dunas.

Por ello, las autoridades uruguayas han incorporado pasarelas elevadas, señalización y campañas educativas dentro de las estrategias de conservación.

En la playa del Cerro, por ejemplo, las obras previstas incluyen pasarelas que buscan facilitar el acceso a la playa mientras reducen la erosión provocada por el tránsito de personas sobre sectores sensibles.

El Ministerio de Ambiente también recomienda que las personas utilicen los accesos establecidos y eviten intervenir directamente en las zonas donde se están desarrollando procesos de restauración.

Una estrategia que combina naturaleza e infraestructura

La política de adaptación costera de Uruguay no se basa exclusivamente en grandes obras de ingeniería.

El enfoque actual combina medidas naturales, infraestructura y planificación territorial. La restauración de dunas y humedales puede complementarse con drenajes sostenibles, pasarelas, manejo de arena, monitoreo y otras intervenciones.

En el caso de la playa del Cerro, la Intendencia informó que las actuaciones previstas incluyen precisamente esta combinación de soluciones. Algunas medidas se ejecutan durante 2026, mientras que parte de las obras vinculadas al programa REACC Costas están previstas para 2027.

Esta planificación busca que las distintas intervenciones funcionen conjuntamente y que las decisiones futuras puedan ajustarse de acuerdo con los resultados del monitoreo.

Maldonado y otros departamentos también desarrollan acciones

Las medidas de restauración no se concentran exclusivamente en Montevideo.

En Maldonado, por ejemplo, se han desarrollado experiencias de instalación de cercas captoras y plantación de especies nativas para favorecer la recuperación del cordón dunar. Documentación departamental también registra jornadas de plantación de vegetación propia de los ecosistemas costeros y la participación de viveros en la producción de especies psamófilas.

En otras zonas de Uruguay también se han desarrollado proyectos de restauración. En Laguna Garzón, por ejemplo, una iniciativa coordinada con el Ministerio de Ambiente incluyó la instalación de cercas para capturar arena y la plantación de especies nativas, además de acciones relacionadas con el control de especies invasoras.

Esto muestra que la recuperación de los sistemas dunares forma parte de una estrategia que se extiende por diferentes sectores del litoral.

El problema de las especies exóticas

Otro aspecto relevante es el control de especies vegetales que pueden alterar el funcionamiento natural de los ecosistemas costeros.

Documentos técnicos del Ministerio de Ambiente advierten que determinadas especies exóticas invasoras pueden modificar la geomorfología de las dunas y afectar las comunidades vegetales nativas. Entre las especies señaladas en documentación oficial aparecen diferentes tipos de pinos y acacias, además de otras plantas introducidas.

Por esta razón, restaurar un sistema dunar no significa únicamente plantar nuevas especies. También puede ser necesario controlar vegetación invasora, recuperar áreas degradadas y seleccionar cuidadosamente las plantas utilizadas en los procesos de revegetación.

Una política de largo plazo para la costa uruguaya

Las autoridades ambientales uruguayas han ido consolidando durante los últimos años un conjunto de guías, planes y proyectos destinados a mejorar la gestión del litoral.

El Ministerio de Ambiente mantiene actualmente una serie de Guías de Gestión Costera que incluyen lineamientos específicos para la restauración del cordón dunar, el diseño de accesos peatonales, el movimiento de arena y la limpieza de playas. También dispone de una guía de jardinería ecológica para zonas costeras y un manual para la propagación en vivero de vegetación nativa.

Guías de Gestión Costera del Ministerio de Ambiente de Uruguay

El objetivo es que las acciones realizadas en cada playa respondan a criterios técnicos y que puedan ser evaluadas mediante monitoreo.

El desafío será mantener las dunas después de su recuperación

La plantación de vegetación y la instalación de cercas captoras representan solamente una parte del proceso.

Una vez restauradas, las zonas dunares necesitan mantenimiento, seguimiento y protección frente a nuevas presiones. El proyecto de la playa del Cerro contempla precisamente un plan de monitoreo con participación del municipio y de la comunidad para evaluar la evolución de las intervenciones y detectar necesidades de mantenimiento.

Este seguimiento resulta especialmente importante porque las dunas son sistemas dinámicos. Su forma y extensión pueden cambiar con las condiciones meteorológicas y marítimas, por lo que la restauración no puede entenderse como una obra que termina cuando se plantan las últimas especies.

La estrategia uruguaya plantea así una combinación de vegetación nativa, recuperación de arena, estructuras captoras, humedales, accesos controlados, educación ambiental y monitoreo.

En conjunto, estas medidas buscan recuperar una de las principales defensas naturales de las playas y reducir la vulnerabilidad de la costa ante la erosión, las tormentas y otros impactos asociados al cambio climático. Las actuaciones que avanzan durante 2026, especialmente en Montevideo, forman parte de una política de adaptación que continuará desarrollándose durante los próximos años en distintos departamentos del litoral uruguayo.

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