Por Ricaurte Losada Valderrama
En el intento de ser útil al país y a su democracia y por vocación política, en 1979 se dio a conocer la plataforma ideológico-programática de Transformación Liberal, proyecto a través del cual fui elegido senador de la República en 1990 con una de las votaciones más altas del país.
Fundamos el Movimiento con base en que el objetivo de nuestra participación pública ha sido conquistar para Colombia cambios sustanciales en sus estructuras sociales, económicas y políticas.
Por este motivo, le hicimos campaña a Gustavo Petro, quien no ha tenido como objetivo central gobernar realmente al país, sino dividirlo haciendo frontalmente política partidista para intentar empotrarse en el poder, intentando también desconocer la institucionalidad.
Pero este hecho no nos hace renunciar al propósito de transformar a Colombia, pero no así, porque con ello hemos retrocedido y generado crisis, desasosiego y desesperación, no sin de dejar de reconocer que en medio de tanta política partidista desde el gobierno, aun así se han logrado unos pocos avances, prácticamente limitados a una incipiente reforma agraria, a la reforma laboral y al aumento del salario mínimo, pero la crisis social, de manera particular en salud y seguridad, política y económica, sigue no solo vigente sino agravada.
Y en el campo ambiental, materia vital para la conservación de la propia especie humana, se ha exagerado tanto que se ha minado a la gallina de los huevos de oro, que es Ecopetrol y, así sucesivamente, en tantas materias que no tendría espacio para resumir en estas apreciaciones.
Llevamos, por ejemplo, desde la expedición de la Constitución que nos rige, exponiendo la necesidad de una nueva Asamblea Constituyente, tema que dejamos de tratar desde cuando la propuso el presidente Petro, siendo una necesidad inaplazable, pero no a costa de desconocer la Constitución, resquebrajar el orden constitucional e intentar reestablecer la reelección presidencial.
No hemos dejado de ser socialdemócratas, enarbolando unas banderas de izquierda responsable y seria, estilo de la socialdemocracia europea, o de la que representa Lula Da Silva y, en esta coyuntura, para combatir el extremo de polarización a que hemos llegado, soñamos que el centro, representado por Sergio Fajardo, fuera la opción más conveniente para el país.
Ahora, de las candidaturas quedan como posibles tres: la de Iván Cepeda, en la que sus discursos son escritos y no asiste a los debates, lo que además de ser el escogido por el presidente, indica que no está preparado para ser presidente, y si lo está, de esa manera no lo demuestra.
En la consulta amplia resultó victoriosa Paloma Valencia, perteneciente al Centro Democrático, auspiciada por el expresidente Uribe, quien tiene tantos seguidores como opositores y que es una opción real para conquistar la presidencia y para que por primera vez en Colombia sea gobernada por una mujer, hecho que sería no menor en nuestra historia, además de que la fórmula vicepresidencial es Juan Daniel Oviedo, de centro.
Y Abelardo de Laspriella es muy de derecha y no ha tenido trayectoria política , hecho que se debe tener en cuenta en el momento en que tomemos la decisión, pues ello hace que muy poco conozca el Estado y su manejo.
Además, se impone revisar las propuestas de todos los candidatos(as).



