Red Bull mira de reojo a 2027 mientras intenta sobrevivir al peor año de su era moderna
Con el título de constructores prácticamente perdido y Verstappen sexto en el campeonato de pilotos, Red Bull ha comenzado a redirigir recursos hacia el desarrollo del coche de 2027, cuando una nueva generación de motores podría reescribir por completo el orden de la parrilla. Laurent Mekies ya admitió que «en algún momento tendremos que decidir cómo equilibrar los esfuerzos entre esta temporada y la próxima», una señal clara de que el equipo austriaco prácticamente ha renunciado a 2026 y apuesta todo al año siguiente.
Las señales son prometedoras pero no garantizan nada: el motor propio Red Bull Ford DM01 resultó más competitivo de lo esperado, y los problemas del RB22 han sido principalmente de chasis, no de unidad de potencia. Con Verstappen renovado hasta 2030, Hadjar consolidado como segundo piloto y Lindblad creciendo en Racing Bulls, la estructura humana está en su mejor momento en años. Sin embargo, Mercedes ya trabaja también en su coche de 2027 desde una posición de fuerza y con Antonelli en plena ebullición, lo que convierte la próxima temporada en la gran batalla que podría definir quién domina la Fórmula 1 en la segunda mitad de la década.



