Indignación y polémica rodean el caso de un estudiante que resultó gravemente lesionado en el ojo dentro del colegio Institución Educativa Francisco de Paula Santander, en el municipio de Duitama. Mientras la familia del menor denuncia la gravedad de lo ocurrido y cuestiona la respuesta institucional, el rector del plantel sostiene que todo se trató de un simple “incidente de juego”.
El hecho ocurrió el 21 de agosto de 2025, cuando, según la versión oficial del rector, los estudiantes se encontraban jugando a lanzarse lápices a una distancia aproximada de dos metros. En medio de esa dinámica, uno de los objetos impactó el ojo de un niño de quinto grado, provocando una grave lesión que requirió atención médica inmediata.
De acuerdo con la historia clínica citada por la madre del menor, el estudiante ingresó al hospital con trauma ocular severo, pérdida total de agudeza visual y salida de líquido serohemático del ojo. Los médicos lo catalogaron como una urgencia vital, iniciando procedimientos especializados para intentar salvar la función visual. Entre los diagnósticos se mencionan suturas de córnea, edema corneal, reconstrucción de retina y compromiso del nervio óptico.
Pese a la gravedad descrita por los profesionales de la salud, el rector del plantel, Luis Alfredo Valderrama, afirmó públicamente que el hecho no corresponde a un acto de violencia sino a un “incidente derivado de una dinámica de juego entre menores”. Sus declaraciones han generado molestia en la familia del estudiante, que considera que se está minimizando la magnitud del daño sufrido.
Otro de los puntos que ha generado controversia es la cobertura del seguro estudiantil. Según explicó el rector, al momento de la emergencia el padre del niño presentó el seguro de su trabajo, lo que habría impedido activar posteriormente la póliza del colegio debido a protocolos administrativos. Sin embargo, aseguró que el seguro institucional responderá una vez se presenten los documentos correspondientes.
La institución también defendió el actuar de la docente señalada en redes sociales, indicando que en ocasiones un profesor puede ausentarse momentáneamente del aula por diferentes circunstancias. Asimismo, el rector pidió prudencia frente a los señalamientos públicos, argumentando que se estaría afectando el buen nombre de docentes y estudiantes.
Mientras tanto, la madre del menor sostiene que ha sentido presión para guardar silencio y asegura que las ayudas ofrecidas han sido insuficientes. Según su testimonio, las colaboraciones económicas provinieron principalmente de una colecta voluntaria entre padres de familia.
El caso continúa generando debate en la comunidad educativa y en redes sociales, donde muchos ciudadanos cuestionan si el hecho fue realmente un simple juego o si se trató de una situación que debió ser evitada dentro del entorno escolar. Entretanto, el estudiante sigue recibiendo acompañamiento académico mediante guías y clases virtuales mientras se recupera de las graves lesiones sufridas.

