El papa lanzó un llamado de atención a líderes empresariales y tecnológicos sobre el avance de la inteligencia artificial, insistiendo en que esta herramienta debe estar al servicio de las personas y no convertirse en un reemplazo de la dimensión humana. Durante su mensaje, subrayó la importancia de preservar valores como la dignidad, la creatividad y la responsabilidad en un mundo cada vez más influenciado por las nuevas tecnologías.
El pontífice advirtió que el desarrollo tecnológico no puede medirse únicamente por criterios de eficiencia o rentabilidad. Según señaló, las decisiones relacionadas con la inteligencia artificial deben considerar sus impactos sociales, éticos y culturales, especialmente en ámbitos como el trabajo, la educación y la comunicación.
Asimismo, destacó que la tecnología puede aportar beneficios significativos para el bienestar de la sociedad, siempre que su uso esté guiado por principios que promuevan el bien común. En ese sentido, pidió a empresarios, científicos y gobiernos trabajar de manera conjunta para garantizar que la innovación respete los derechos humanos y contribuya a reducir las desigualdades.
El mensaje se produce en medio del creciente debate mundial sobre el papel de la inteligencia artificial y los desafíos que plantea para el empleo, la privacidad y la toma de decisiones, temas que han cobrado relevancia a medida que estas herramientas se integran en más aspectos de la vida cotidiana.


