Reconversión productiva en bosque seco tropical

Imagen tomada de la página de la Gobernación de Cundinamarca.

La Secretaría de Bienestar Verde de Cundinamarca, dirigida por Diego Cárdenas, informó el pasado 24 de junio que avanza en la implementación de proyectos de reconversión productiva en los municipios de Beltrán y Jerusalén, como parte de la estrategia para prevenir la deforestación en el Bosque Seco Tropical y crear nuevas oportunidades económicas para las comunidades rurales.

Declaraciones

“En Cundinamarca le apostamos a la sostenibilidad, le apostamos a la ruralidad y creemos que este es el camino para seguir construyendo territorios sostenibles, adaptados y resilientes”, señaló Cárdenas Chala.

Las iniciativas tienen como objetivo beneficiar a más de 30 familias campesinas que dependían de actividades asociadas a la producción de carbón vegetal y que comienzan una transición hacia modelos compatibles con la conservación ambiental.

Lo sucedido en Beltrán

En Beltrán, mediante una inversión conjunta cercana a los 70 millones de pesos, esta entidad y la Secretaría de Agrocampesinado ejecutaron un proyecto agrícola enfocado en el cultivo de melón, logrando crear la primera hectárea productiva en la municipalidad y generando nuevas oportunidades para los productores rurales.

También fueron reforzadas 10 unidades productivas avícolas mediante la entrega de más de mil gallinas ponedoras, infraestructura, equipos e insumos orientados a la producción agroecológica. Esta apuesta busca fortalecer la seguridad alimentaria, generar ingresos complementarios y brindar alternativas económicas sostenibles para las familias campesinas.

La iniciativa incluyó además materiales, equipos y herramientas para la construcción de núcleos avícolas de 25 metros cuadrados, permitiendo consolidar unidades productivas sostenibles que fortalecen la economía campesina y disminuyen la presión sobre los recursos naturales.

Proyecto en Jerusalén

En Jerusalén, la Gobernación y la Alcaldía Local desarrollaron un proyecto de reconversión productiva con una inversión de 110 millones de pesos, beneficiando a 20 familias rurales con la entrega de 1.600 gallinas ponedoras, equivalentes a 80 aves por grupo familiar.

Estos hechos hacen parte de la línea estratégica “Ruralidad adaptada y resiliente” de la Política Pública de Cambio Climático de Cundinamarca, la cual fomenta alternativas productivas sostenibles en territorios ambientalmente vulnerables.

Los proyectos desarrollados en estos dos municipios consolidan la apuesta del departamento por una ruralidad más sostenible donde la conservación ambiental se convierta en una oportunidad de desarrollo, bienestar y prosperidad para las comunidades.

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