Corpoboyacá evaluará el impacto ambiental antes de tomar una decisión.
En la ciudad del Sol y del Acero, se abrió un fuerte debate ambiental tras la solicitud de la Alcaldía para talar cerca de 850 árboles en distintos puntos de la ciudad, como parte de varios proyectos de infraestructura. La petición fue presentada ante Corpoboyacá, autoridad ambiental encargada de evaluar la viabilidad de la intervención.
Según el gobierno local, la medida busca dar paso a iniciativas como la construcción de un nuevo edificio administrativo, la remodelación del Parque Recreacional del Sur y la modernización de la carrera 11, obras que, aseguran, apuntan al desarrollo urbano y a mejorar la movilidad y los servicios para la ciudadanía. Sin embargo, la propuesta ha generado rechazo en diversos sectores de la comunidad, que consideran que el impacto ambiental sería significativo.
Habitantes del municipio han expresado su inconformidad, señalando que la tala masiva afectaría la calidad de vida, la biodiversidad y los espacios de recreación. Algunos ciudadanos destacan que los árboles no solo cumplen una función estética, sino que también son fundamentales para la regulación del clima, la producción de oxígeno y el bienestar de quienes frecuentan estos lugares. En especial, el Parque Recreacional del Sur es visto como un espacio clave para actividades familiares y deportivas. “Yo no estoy de acuerdo porque primero que todo se debe conservar todo lo que tiene que ver con la flora, con la fauna. La naturaleza es una belleza” manifiesta Andrés Cardona, habitante de la ciudad
Quienes se oponen a la iniciativa también plantean alternativas, como integrar la infraestructura proyectada con la vegetación existente, en lugar de eliminarla. Consideran que es posible desarrollar obras modernas sin sacrificar el entorno natural, logrando un equilibrio entre progreso urbano y sostenibilidad ambiental.
Ante la polémica, Corpoboyacá convocó a audiencias públicas en el Colegio Gustavo Jiménez, con el fin de escuchar a la comunidad, resolver inquietudes y evaluar los argumentos a favor y en contra del proyecto. Este espacio será clave para definir el futuro de la solicitud y determinar si se otorgan o no los permisos requeridos.
El debate refleja una tensión creciente entre desarrollo urbano y conservación ambiental, en una ciudad que busca modernizarse sin perder sus espacios verdes. La decisión final deberá considerar tanto las necesidades de infraestructura como la protección del patrimonio natural y el bienestar de sus habitantes.

