En el quinto día de la misión Artemis II, la cápsula Orión de la NASA continúa su histórico viaje hacia la Luna, marcando un hito en la exploración espacial al ser la primera misión tripulada que abandona la órbita terrestre desde 1972.
La misión, que tiene una duración aproximada de 10 días, lleva a bordo a cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— en un recorrido que busca sentar las bases para el regreso humano sostenido al satélite natural en las próximas décadas.
Durante esta fase del viaje, Orión ya ha superado la mitad del trayecto y se encuentra más cerca de la Luna que de la Tierra, avanzando en una trayectoria cuidadosamente calculada conocida como “retorno libre”, que le permitirá regresar sin necesidad de grandes maniobras adicionales.
Un avance clave: rumbo directo al entorno lunar
El progreso actual de la misión es resultado de la inyección translunar, una maniobra crítica que impulsó la nave fuera de la órbita terrestre y la colocó en ruta directa hacia la Luna.
En este quinto día:
- La nave continúa afinando su trayectoria mediante pequeñas correcciones.
- Se prepara para entrar en la esfera de influencia gravitatoria lunar.
- La tripulación realiza monitoreo de sistemas, observaciones y experimentos científicos.
Además, los astronautas ya han capturado imágenes de la Tierra desde el espacio profundo, ofreciendo nuevas perspectivas del planeta y reforzando el valor científico y simbólico de la misión.
Cada vez más cerca de la Luna
El momento más esperado ocurrirá en el día seis de la misión, cuando Orión alcance su punto más cercano a la Luna, pasando a unos 4.000 kilómetros de su superficie.
Este sobrevuelo permitirá:
- Observar la cara oculta de la Luna, una región nunca vista directamente por humanos.
- Analizar zonas clave como la cuenca Aitken y el Mare Orientale.
- Registrar imágenes y datos esenciales para futuras misiones.
Durante esta fase también se producirá un momento crítico: la pérdida de comunicación con la Tierra durante aproximadamente 40 minutos, cuando la nave esté detrás del satélite.
Un récord histórico en juego
Artemis II no solo es importante por su destino, sino también por su alcance. La misión está en camino de establecer un nuevo récord de distancia para vuelos tripulados, superando los más de 400.000 kilómetros alcanzados en misiones Apollo.
Esto convertirá a su tripulación en los humanos que más lejos han viajado en la historia, un logro que simboliza el regreso de la humanidad al espacio profundo.
Diversidad y simbolismo de la tripulación
La misión también destaca por su carácter inclusivo y representativo:
- Victor Glover: primer hombre negro en viajar a la Luna.
- Christina Koch: primera mujer en participar en una misión lunar.
- Jeremy Hansen: primer canadiense en una misión de este tipo.
Este enfoque refleja una nueva era en la exploración espacial, más diversa y colaborativa a nivel internacional.
Antesala de una nueva era lunar
Artemis II es una misión de prueba, pero su impacto va mucho más allá. Forma parte del programa Artemis, cuyo objetivo es:
- Establecer una presencia humana sostenible en la Luna.
- Preparar futuras misiones tripuladas, como Artemis III y IV.
- Sentar las bases para la exploración de Marte.
De hecho, esta misión es vista como el paso decisivo antes de volver a llevar astronautas a la superficie lunar por primera vez en más de medio siglo.




