¿Quién recta a los rectores?

Es corrupción la permisividad. Porque pesa más el cuidarse de no generar enemistades o simplemente el compadrazgo, que la debida exigencia.
Ricardo Sarasty

Por: Ricardo Sarasty.

No son todos y no se trata de que por causa de unos pocos poner en entre dicho el buen nombre de señores y señoras cuyo comportamiento y capacidad resisten cualquier prueba de idoneidad. No para ellos solo debe de existir gratos reconocimientos y máximas honras. No obstante, el que ellos y ellas estén ahí no puede evitar dar a conocer que los hay negligentes, sin sentido de pertinencia, carentes de profesionalismo al menos con lo concerniente al ámbito de la administración educativa. Así lo evidencia el estado en el que se encuentran las plantas físicas de la IE que regentan, las que, sin haber cumplido los años de uso requeridos para considerarlas viejas, ya se encuentran, en las condiciones que llaman los arquitectos e ingenieros, estado de amenaza de ruina, o sea en completo deterioro.

Alegarán a su favor que tal situación de las plantas físicas obedece al uso y desgaste natural máximo cuando los recursos monetarios no alcanzan para llevar a buen fin refacciones y remodelaciones necesarias. Argumento que se desmorona en conjunto con las paredes de las Instituciones que administran cuando se les muestra el estado de locaciones con mayor tiempo de uso y al servicio de una cantidad mayor de estudiantes en buen estado y brillantes.

Si de atenerse a la cantidad de recursos recibidos en acuerdo con lo que les corresponde a las instituciones educativas recibir por la llamada gratuidad, que no es más que el costo con el que corre el gobierno por estudiante matriculado, si es cierto que no es el que debería ser en atención a lo invertido por la institución en cada uno de los estudiantes, tampoco es tan escaso como para que no alcance ni siquiera para lo estrictamente necesario: aseo, papelería, utensilios para el ejercicio de la enseñanza-aprendizaje, mantenimiento de equipos como lo son las computadoras de las salas de informática, pago de un buen servicio de internet, reparación y mantenimiento de la planta física y adecuación de locaciones cuando se requiere. Porque si es verdad que no alcanza para tanto, pero allí en donde la falta de atención, la intervención a destiempo y el no educar a los estudiantes en el cuidado de todo cuanto se tiene, generando una cultura de respeto por los bienes considerados públicos, convierte en oneroso toda refacción o reposición.

El término corrupción no alude únicamente a las acciones relacionadas con el robo, la apropiación directa o indirecta de los recursos o la malversación de los dineros entregados para garantizar la prestación del servicio. Es corrompido, para utilizar la palabra en buen castellano, también todo aquel que obre en el desgreño o sea sin contar con un plan de obras y por lo mismo improvise gastos e invierta los recursos en nada que pueda aprovechar la institución en pro de su calidad. Entiéndase recursos no solo lo concerniente al dinero, recurso es el tiempo de trabajo, el personal a cargo, los instrumentos y si las plantas físicas, las que en más de una ocasión se prestan o alquilan para que en ellas se desarrollen actividades en nada relacionadas ´para lo que han sido destinadas ósea la educación.

Es corrupción la permisividad, el dejar hacer por hacer. Porque pesa más el cuidarse de no generar enemistades o simplemente el compadrazgo, que la debida exigencia. Si el pusilánime también es corrupto y no hay porque confundirlo con un demócrata solo porque acude al voto de las mayorías para dejar en manos de ellas decisiones que solo le competen al rector. Lo anterior no justifica al déspota para quien toda autoridad por encima de él no existe o solo es motivo de burla, convirtiendo la institución en su hacienda y así manejarla para su único y propio provecho.

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