¿ Quién protege a la Misión Médica en Nariño?

Por: Juan Miguel Narváez Eraso.

Las recientes y nefastas noticias que han salido a la luz pública sobre las amenazas de muerte y sobre los maltratos físicos y verbales a los profesionales de la salud en los municipios de la costa Pacífica nariñense, muestra la necesidad de tomar medidas urgentes para prevenir hechos como esos.

Una profesión que tiene como objetivo cuidar la salud, promover la prevención de las enfermedades, entre ellas las que afectan la salud mental, el perfeccionamiento de los patrones de vida colectiva, sin discriminación alguna, no puede ser la misma que en su formación promueve o permite conductas de acoso, maltrato, ni violencia, teniendo como víctimas a sus colegas en formación.

La existencia de estos casos merece una atención urgente, tanto de las instancias pertinentes dentro de cada institución en la que se presenten, como de las organizaciones médicas que propenden por el fortalecimiento de la profesión.

Este escrito tiene como propósito resaltar que los casos de acoso, maltrato y violencia de cualquier tipo, contra los médicos, corresponden a delicadas infracciones. Es por ello muy importante que las victimas denuncien e interrumpan la cadena de maltrato y violencia, que viven en los centros asistenciales del departamento de Nariño.   

El llamado no es solo por el respeto a la integridad, sino también a la vida de los médicos y demás profesionales de la salud, que en zonas tan complicadas como Olaya Herrera y otras poblaciones de la costa pacífica nariñense, predomina la violencia.

Y es que precisamente hace unos días publiqué una noticia en la que indicaba que un médico del centro asistencial del municipio de Olaya Herrera fue víctima de agresiones físicas, verbales y de hasta amenazas de muerte y los comentarios sobre la falta de apoyo a los profesionales de la salud, no se hicieron esperar.

De ahí, queda la tarea de las entidades competentes gubernamentales para que ejecuten estrategias que garanticen el bienestar integral de los médicos y demás personal de la salud que por amor a su profesión llegan a recónditos lugares de la geografía nariñense para salvar vidas, lastimosamente los hechos de violencia se los impide.

Esperemos que hechos como los sucedidos en dicha localidad y en otros municipios de la región no se vuelvan a repetir.

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