¿Quién es Iván Cepeda?

Aníbal Arévalo Rosero

Aunque la extrema derecha busca desdibujar la imagen del candidato presidencial Iván Cepeda Castro con epítetos que lo asocian a grupos terroristas y narcotraficantes, la verdad es otra. El candidato presidencial del Pacto Histórico es un humanista y defensor de los derechos humanos. Nunca ha estado vinculado con organizaciones armadas, ni su ideario es la lucha armada. Durante su adolescencia militó en la Juventud Comunista (Juco).

Después de permanecer un tiempo en Bulgaria, donde estudió filosofía, regresa al país asumiendo su militancia con el Partido Comunista Colombiano. Apoyó la candidatura presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa por el movimiento Unión Patriótica. En el país se desató una persecución a los militantes de esta organización, lo que se conoció como el genocidio de la Unión Patriótica por parte de los ataques paramilitares, en los que dos candidatos presidenciales, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de militantes fueron asesinados. Entre ellos, en 1994, fue asesinado su padre, el senador por la UP Manuel Cepeda Vargas, hecho que lo motivo a luchar por los derechos humanos y las victimas de la violencia en Colombia.

Cepeda siempre fue crítico del modelo soviético y de la lucha que libraban las guerrillas en Colombia. Con el proceso de paz del M-19 pasa a formar parte de la Alianza Democrática M-19; después lo haría con el Polo Democrático Alternativo y para 2021 ingresa al Pacto Histórico. Como representante a la cámara ha dado importantes debates como el debate histórico sobre el surgimiento del paramilitarismo en la Hacienda Guacharacas, lo que dio origen a la larga batalla judicial con el expresidente Álvaro Uribe que aún continúa.

Como Senador su perfil evolucionó de la denuncia a la construcción de acuerdos. Fue una figura fundamental y discreta en los diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP. Se le llamó «el facilitador» por su capacidad de destrabar puntos críticos de la negociación.

A petición de las madres de los falsos positivos y de las madres de la Operación Orión (los 6.402 y del movimiento Las cuchas tienen razón, respectivamente), en Pasto, en un día del mes de agosto lanza su postulación como precandidato presidencial del Pacto Histórico; confirmándose en la consulta de partido, en el mes de octubre de 2025, donde fue el amplio ganador como candidato presidencial de esta colectividad.

Cepeda se presenta como la garantía de un segundo período para el proyecto iniciado por Gustavo Petro. Su discurso se centra en profundizar las reformas sociales bajo el lema de convertir a Colombia en una «Potencia Mundial de la Vida», pero con un estilo propio: más pausado, mediador y orientado al consenso técnico y político. Su pensamiento es de izquierda democrática y humanista, con un fuerte énfasis en SeguridadHumana: Proponer un modelo que priorice la inversión social sobre la fuerza militar, argumentando que la paz solo es sostenible si se eliminan la pobreza y la desigualdad.

Busca pasar de la simple entrega de tierras a un modelo de productividad integral para el campesinado, fortaleciendo la soberanía alimentaria. Mantiene la apuesta por la transición energética y la protección de ecosistemas, integrando inteligencia tecnológica para combatir delitos como la minería ilegal.

Su perfil es inseparable de su historia personal. En su campaña actual, ha hecho un llamado constante al «Acuerdo Nacional», buscando diálogos incluso con sectores contradictores para evitar la polarización extrema. A diferencia de otros líderes de su coalición, Cepeda es reconocido por un tono diplomático y metódico.

Su paso por el Senado le otorgó una reputación de seriedad en el control político y en la construcción de leyes. Gracias a su formación en Europa y su trabajo en derechos humanos, posee una red de contactos internacionales que utiliza para posicionar a Colombia en el exterior.

Como oficial para las elecciones de mayo de 2026, su reto es unificar las diversas vertientes del Pacto Histórico y convencer a los sectores de centro de que su gobierno no representará una radicalización, sino una consolidación institucional de los cambios sociales.

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