El domingo 29 de marzo en el Northwest Stadium de Landover, los 65.000 espectadores presentes y los millones que siguieron el partido desde Colombia aprendieron un nombre que tendrán que grabar en la memoria si la Selección llega a un eventual duelo con Francia en el Mundial de junio: Désiré Doué. El extremo y mediapunta del Paris Saint-Germain, nacido el 3 de junio de 2005 en Angers, Francia, de ascendencia guineana, anotó dos goles en el primer tiempo del amistoso, uno al minuto 29 con un remate desde la frontal del área que se desvió en Daniel Muñoz, y otro al 55 aprovechando un error del retroceso defensivo colombiano, para terminar como el mejor jugador del partido y como la prueba más contundente de que Francia tiene una cantera sin fondo que produce cracks de manera industrial incluso cuando sus figuras titulares descansan en el banquillo.
Doué llegó al PSG en el verano de 2024 procedente del Stade Rennais por 50 millones de euros, convirtiendo esa operación en uno de los fichajes más caros de la historia para un jugador sub-20 en el fútbol francés. Su primera temporada en París fue de adaptación, con minutos limitados en la Ligue 1 y actuaciones esporadícas en la Champions League. Pero su segunda temporada, la de 2025-2026, ha sido la del estallido definitivo: en lo que va del año acumula 14 goles y 9 asistencias en todas las competiciones con el PSG, incluyendo actuaciones decisivas en los octavos de la Champions contra el Chelsea y en la liga francesa donde el club parisés lidera con autoridad. Los datos de Sofascore lo sitúan como el segundo jugador sub-21 más valioso del fútbol europeo en este momento, por detrás únicamente de Lamine Yamal del Barcelona.
El perfil de juego de Doué es el que más dificulta la marcación de los defensas colombianos y de cualquier defensor que lo enfrente. Opera habitualmente como extremo izquierdo o como mediapunta, tiene una aceleración inicial explosiva que le permite ganar los primeros metros de los duelos uno contra uno antes de que el rival pueda reaccionar, y tiene una técnica de remate desde fuera del área que muy pocos jugadores de su generación tienen: el primer gol ante Colombia fue exactamente ese remate, ejecutado con una frialdad que desafia su corta edad. Su control orientado, la manera en que siempre recibe el balón con el cuerpo preparado para el siguiente movimiento, es una de las características más notables de un futbolista que a sus 19 años juega con la madurez tactica de un veterano de 28.
Lo que hace especialmente inquietante la actuación de Doué para los analistas colombianos que preparan el Mundial es que lo logró con una alineación francesa que no incluia a Mbappé, ni a Griezmann, ni a Dembelé desde el inicio. Francia jugó el partido con su segunda o tercera opción en varias posiciones, lo que en otros equipos del mundo significaría una clara reducción del nivel competitivo. En el caso de Francia, esa segunda o tercera opción se llama Doué, Cherki, Thuram, Kanté y Zaire-Emery: jugadores que en cualquier otra selección del mundo serían titulares indiscutidos. La profundidad de la plantilla francesa es el argumento más poderoso para su condición de favorita al Mundial, y el partido de Washington fue la demostración más clara de ese argumento en lo que va del año.
Para Colombia, la actuación de Doué tiene un mensaje tacitico concreto que Lorenzo y su cuerpo técnico ya están analizando con detalle. El francés explotó el espacio entre los laterales colombianos y los centrales en los momentos de transición defensiva, cuando Colombia cedía el balón y los extremos franceses arrancaban antes de que la línea de cuatro quedara bien posicionada. Es exactamente el mismo mecanismo que Croacia utilizó con Vušković y Matanović en Orlando: aprovechar la franja de incertidumbre entre los momentos ofensivo y defensivo de Colombia, cuando el equipo no ha terminado de ordenarse y los espacios son más amplios que de costumbre. La solución táctica para ese problema es lo que Lorenzo tendrá que encontrar y consolidar en los entrenamientos de abril y mayo antes de la primera convocatoria mundialista.
Doué pertenece a la generación de futbolistas franceses nacidos entre 2004 y 2007 que ha convertido a Francia en el país con la mayor concentración de talento joven del mundo en este momento. Su compañero en el PSG Rayan Cherki, nacido en 2003 y que también jugó el domingo ante Colombia con solvencia, es otro exponente de esa generación. Warren Zaïre-Emery, de 18 años, es el mediocentro más prometedor de Europa. Y Lamine Yamal, aunque español, tiene raíces guineanas igual que Doué y representa el mismo fenómeno de Francia y España aprovechando la diversidad de sus poblaciones inmigrantes para construir canteras futbolísticas sin parangón. Para Colombia, que tiene en Luis Díaz (28 años), Jhon Arias (27) y Jaminton Campaz (26) su propia generación de futbolistas de élite, el partido del domingo fue un espejo: el mundo sigue produciendo talentos extraordinarios, y Colombia deberá estar a ese nivel en junio para pelear por los cuartos de final.
El nombre de Doué quedará en la memoria del fútbol colombiano como el del jugador que más daño hizo a la Selección en la última doble fecha FIFA antes del Mundial. Pero su legado en este partido no es el de una pesadilla sino el de un mastázgo: la advertencia de que en junio, cuando Francia juegue con todos sus titulares, la exigencia será aún mayor que la del domingo en Landover. Colombia ya sabe cómo es el fuego. Ahora tiene 74 días para construir el escudo.




