Por: Carlos Álvarez
Después de todo lo que se ha hablado por los medios internacionales sobre la ineptitud física de Biden después del debate con Trump, sonaría un tanto superfluo entrar en esa discusión en la que están inmersos demócratas y republicanos. Sin embargo, comentaremos algo que necesariamente va a tener consecuencias en todo el mundo y particularmente en lo que ellos llaman occidente.
Con esto me refiero a Estados Unidos, Norteamérica y Europa, ósea los aliados alrededor de la gran potencia, excluyendo a toda Iberoamérica que desde luego geográficamente queda en occidente, pero para el imperialismo esta es acepción con nombre geográfico, no cuenta de ninguna manera, salvo para tenerlos de aliados con intereses muy específicos incluyendo las guerras que actualmente se libran.
Con lo anterior queremos significar que dentro de la crisis por la que pasa el mundo de Occidente, desde luego nuestro continente sufrirá consecuencias en todos los sentidos con la decadencia particularmente anglosajona cuyo signo mas visible es la crisis que viven los Estados Unidos en una dialéctica de dos candidatos, uno de ellos con su incapacidad física por la edad y el otro por su irresponsabilidad temeraria.
Estos signos en una civilización han ocurrido cuando los grandes imperios les llega la cúspide y comienza su decadencia cuesta abajo. Procesos similares en la historia los podemos ver en la extinción del Imperio Romano de Oriente y Occidente, del Imperio Persa y respecto de la Hispanidad la gran decadencia desde el siglo 16 del Imperio Español del cual hicimos parte; en todas esas experiencias históricas los pueblos dominados, parte del imperio, surgieron para formar nuevas pujantes naciones.
Quiero anunciar a mis lectores que saldré de vacaciones durante tres semanas por lo cual dejaré de escribir esta columna, con la seguridad de que quien ocupe el espacio temporal, lo hará de la mejor manera.

