Colombia espera con expectativa la reunión de los dos mandatarios y los resultados que se deriven de ese espacio en el que, lo más seguro, es que se degustará cafecito llevado desde Colombia.
Por: Fernando Alexis Jiménez
No bastó con la trifulca de dos vecinos en la fonda principal de Potrerillo, comprensión rural de Palmira, para que se zanjaran las opiniones encontradas sobre los resultados que arrojará la reunión de Gustavo Petro con Donald Trump.
Fue el lunes de Reyes, festivo. Rodaron las botellas de cerveza vacías, una mesa quedó chueca, los parroquianos se reventaron las ñatas pero, minutos después, llegaron sus esposas y san-se-acabó. Se fueron regañados para su casa. Con el rabo entre las patas y el hocico partido, como el perro del Chavo del 8.
Bravucones en la calle, pero mansitos cuando llega la patrona.
Como ellos, infinidad de colombianos se han enzarzado en discusiones sobre los avances o retrocesos del encuentro entre el Jaguar criollo y el Águila del norte.
Personalmente, no creería que se logren muchos avances. Pocos, insisto.
¿La razón?
El mandatario norteamericano está interesado en los recursos naturales, las tierras raras y los recursos minero energéticos. No es nuevo. Lo hizo con Afganistán, en el 2001; con Irak, en el 2003 y con Libia, en el 2011. Intervino en el gobierno de Venezuela y tiene la mirada puesta en Groenlandia.
En ese horizonte, no es mucho lo que se puede esperar.
La incursión en Caracas, el pasado 3 de enero, es un mal precedente. Aunque muchos han procurado deslegitimar el proceso electoral que reeligió a Nicolás Maduro en julio de 2024, la salida a la situación interna de ese país no era la captura de su mandatario ni de la esposa, Cilia Flores. Pudo ser otra, como la presión internacional.
En este orden de ideas, no creo que haya mucho que esperar, salvo que Trump quiera imponer la agudización de la lucha contra las drogas, el restablecimiento de bases militares y mejores condiciones para la presencia de multinacionales en Colombia.
Por supuesto, un gran anhelo y es que, de esa tomada de tinto en la Casa Blanca, salga algo bueno para los colombianos.
@CrónicasdeMacondo




