JAVIER RECALDE

¿Qué pasó con los Leones de la Cultura Ciudadana?

Por: Javier Recalde Martínez.

Pasto atraviesa una profunda crisis de seguridad que no puede ser ignorada. En las calles se percibe un clima de temor: asaltos cotidianos, homicidios selectivos, invasiones del espacio público, irrespeto a las normas de tránsito y conductas agresivas entre ciudadanos y conductores han normalizado la violencia. Hoy ningún barrio o sector de la ciudad está exento de esta realidad. Frente a ello, la población clama por soluciones reales, no por estrategias improvisadas o anuncios vacíos. Es mas hay muchos casos que la misma administración busca ocultar y se conocen más por los pronunciamientos ciudadanos y los medios de comunicación.

En este escenario, resulta imposible olvidar una iniciativa lanzada en la actual Alcaldía de Pasto, liderada por el alcalde Nicolás Toro: “Los Leones”, un programa diseñado bajo el disfraz de cultura ciudadana, con el objetivo de promover el orden, la movilidad responsable y la seguridad en espacios públicos. La idea sonaba innovadora: jóvenes uniformados patrullando parques, calles céntricas y mercados, orientando a la comunidad e intentando fomentar el respeto por las normas de convivencia.

Sin embargo, la ejecución fue desastrosa. Los llamados “Leones” carecían de formación real en mediación social, seguridad ciudadana o manejo de conflictos. Su presencia generó confusión: ¿eran agentes de control?, ¿funcionarios públicos?, ¿vigías informales? La falta de claridad institucional, sumada a la improvisación, terminó por convertir el proyecto en una experiencia efímera y sin impacto positivo.

La percepción ciudadana fue negativa. Muchos pastusos vieron en ellos una medida cosmética, más cercana a una campaña política que a una verdadera política pública de seguridad. Apenas unos meses después de su lanzamiento, el programa fue retirado sin evaluación, ni explicación oficial, reforzando la sensación de desorganización y desconexión entre la administración local y la realidad que vive la población.

Hoy, Pasto enfrenta niveles de inseguridad que preocupan. Según reportes recientes, los índices de homicidios, hurtos, violencia intrafamiliar y delincuencia organizada han crecido sin freno. Las autoridades locales advierten que el gobierno nacional ha reducido significativamente el presupuesto destinado a seguridad en los municipios, lo cual limita aún más la capacidad de respuesta local.

Pero eso no exime a la Alcaldía de presentar estrategias sólidas, sostenibles y efectivas. No basta con crear programas simbólicos que solo llenen titulares; se requiere trabajo serio, inversión real, coordinación con la Policía, participación ciudadana y políticas de prevención a largo plazo. Se necesita recuperar la confianza de la comunidad, garantizar el control del espacio público y ofrecer oportunidades reales para evitar que nuevos jóvenes sean absorbidos por redes criminales.

La ciudadanía ya no quiere promesas ni experimentos fallidos. Lo que Pasto demanda señor alcalde, es seguridad real, transparencia en la gestión y respuestas contundentes frente a la violencia que azota sus calles.

javierecalde.jrm@gmail.com