JORGE HERNANDO CARVAJAL PÉREZ
Hay noticias que alegran el alma, mejoran el genio y hasta hacen que el café sepa más rico. Una de ellas es, sin duda, la clasificación de Colombia a la siguiente fase del Mundial. Por estos días, el país entero anda con una sonrisa de oreja a oreja, saludando a desconocidos como si fueran primos lejanos y haciendo cuentas para saber cuántos corazones más nos va a tocar sufrir de aquí en adelante.
La Tricolor ya cumplió la primera tarea y ahora todos tenemos la mirada puesta en el próximo sábado. Porque se viene un partido de esos que paralizan el país, vacían las calles, llenan las tiendas y convierten a los técnicos de fútbol aficionados en expertos internacionales. Y en medio de toda esta expectativa hay un deseo nacional que une a ricos y pobres, costeños y pastusos, cachacos y paisas: que nuestro Lucho Díaz le dé sopa y seco a Cristiano.
No se trata de faltarle al respeto a una leyenda del fútbol mundial. Cristiano es un fenómeno, un monstruo de la disciplina y un goleador histórico. Pero esta vez queremos que el protagonista sea el muchacho de Barrancas, ese que cuando arranca con la pelota parece que tuviera un motor escondido en las medias.
Todos estamos esperando una de esas jugadas mágicas de Lucho. Una gambeta imposible, una carrera endemoniada, un enganche que deje sembrados a tres defensores y, por supuesto, un gol de esos que hacen temblar las ventanas de las casas y disparan la venta de pólvora emocional en todo el territorio nacional.
La misión es clara: ganar el partido y conservar el primer lugar del grupo. Nada más y nada menos.
Y si eso ocurre, desde ya queremos informar oficialmente a familiares, amigos, vecinos, jefes y demás autoridades competentes que no nos esperen en la casa hasta el martes. Porque si Colombia gana el sábado, el domingo será de celebración obligatoria, análisis futbolero intensivo y repetición infinita de los goles en todas las redes sociales.
Y el lunes, para fortuna de la patria, es festivo.
Así que las matemáticas son simples: sábado de victoria, domingo de festejo, lunes de recuperación patriótica y martes, si acaso, volvemos a la realidad.
Por ahora, toda Colombia tiene la misma oración futbolera: que Lucho saque la magia, que la Selección siga soñando y que el sábado terminemos todos cantando, bailando y celebrando como solo sabemos hacerlo los colombianos.




