La última visita de Putin fue en 2000, cuando Kim Jong-il, padre del actual líder, aún estaba en el poder.
Pero los mandatarios se reunieron tan recientemente como en septiembre pasado, solo que en la ciudad rusa de Vladivostok. Fue en ese momento cuando Kim Jong-un le extendió una invitación a Putin para que visitara su país.
Y si bien la reunión del año pasado fue un proceso para sentar las bases de la relación entre ambas naciones, hay analistas que dicen que el nuevo encuentro se usará para mostrar que el vínculo ha avanzado significativamente.
Se espera que la atención de la cita se centre en la cooperación militar entre los dos ejércitos y que, además, sirva como una oportunidad para fortalecer la cooperación en diversas áreas, incluidas la economía, la cultura, la agricultura, el turismo y el ámbito social.
En particular, será interesante ver hasta qué punto el presidente Putin hará mención al intercambio de armas avanzadas y la posesión de armas nucleares por parte de Corea del Norte.
Estados Unidos y Seúl han acusado a Corea del Norte de suministrar a Rusia artillería y otros equipos, probablemente a cambio de alimentos y ayuda militar.
Ambos países niegan la existencia de un acuerdo de armas, pero el año pasado prometieron fortalecer los vínculos militares.

