un avance histórico superior al 68%. Al inicio de la actual administración en 2024, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) recibió este proyecto con un precario 11,2% de ejecución, arrastrando años de retrasos y promesas incumplidas. Por esta razón, la Alcaldía Mayor priorizó la reactivación de las labores, implementando un seguimiento estricto para recuperar el tiempo perdido y transformar este punto crítico de congestión en una solución de conectividad moderna. Asimismo, la reactivación de la obra devuelve la confianza a los ciudadanos que pagan sus impuestos de valorización y esperan resultados tangibles en su calidad de vida.
Sanciones y Gestión para Destrabar el Proyecto
La baja productividad y los incumplimientos del contratista original, el Consorcio Vial Colombia 2021, obligaron al Distrito a tomar medidas jurídicas y administrativas contundentes para proteger los recursos públicos. El IDU impuso sanciones económicas y procesos sancionatorios debido a los bajos rendimientos que mantenían la obra prácticamente estancada durante el periodo anterior. Debido a esto, la presión institucional y la renegociación de los cronogramas permitieron «destrabar» la megaobra, logrando que en menos de dos años el avance se multiplicara de manera significativa. En este sentido, la administración actual demuestra que la disciplina contractual resulta fundamental para que los proyectos de infraestructura no se conviertan en «elefantes blancos» que afecten la movilidad capitalina.

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Beneficios de la Avenida La Sirena y Espacio Público
La megaobra no solo contempla el puente vehicular, sino que integra la transformación completa de la Avenida La Sirena como un corredor alterno a las calles 127 y 170. El Distrito ya habilitó tramos clave de esta vía, facilitando el tránsito de más de 1,2 millones de personas que circulan diariamente por el norte de la ciudad. Además, el diseño del proyecto prioriza a los actores más vulnerables de la vía, destinando 5 metros de ancho de la estructura exclusivamente para peatones y ciclistas. Por consiguiente, los 5.198 metros cuadrados de nuevo espacio público y la ciclorruta de 0,45 kilómetros garantizan una movilidad sostenible, segura y amable con el entorno urbano.
Información de la Red: Entrega y Detalles Técnicos
Al investigar la información que se centra en internet sobre el desarrollo de la obra, los portales oficiales confirman que el izaje de las 31 vigas longitudinales ya culminó satisfactoriamente sobre la Autopista Norte. La conversación digital en redes sociales destaca que el IDU proyecta la entrega total de la estructura para el segundo semestre de 2026, una fecha que los habitantes de los barrios Mazurén y Cedritos esperan con ansias. Por otra parte, los buscadores registran un alto interés por los planes de manejo de tránsito (PMT) que la Secretaría de Movilidad aplica durante las fases de pavimentación de las orejas y conectantes. Por tal motivo, la visibilidad del avance físico en la calle 153 calma las críticas de quienes denunciaron demoras excesivas en años pasados.

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Compromiso con la Movilidad del Siglo XXI
La culminación de este puente representa un hito técnico por su longitud de 363 metros y su capacidad para tres carriles vehiculares más uno de incorporación. El alcalde Carlos Fernando Galán ratifica su compromiso de entregar obras completas, sin retazos y con todas las garantías de seguridad vial para los conductores. De igual modo, la interconexión entre la Avenida Boyacá y la Carrera Séptima a través de la calle 153 aliviará la presión vehicular sobre los ejes principales del norte de Bogotá. Así las cosas, la recta final de esta obra simboliza el éxito de una gestión que prefiere la eficiencia técnica sobre los discursos políticos, asegurando una infraestructura que servirá a la ciudad por las próximas décadas.

