¿Pueblo sordo y ciego?

Se imaginan queridos lectores que alguien se pare frente a un micrófono y en medio de una multitudinaria masa social, le dé por iniciar su discurso con esta frase que  a manera de titular la estamos  utilizando.
Sofonías Rodríguez

Se imaginan queridos lectores que alguien se pare frente a un micrófono y en medio de una multitudinaria masa social, le dé por iniciar su discurso con esta frase que  a manera de titular la estamos  utilizando. Muchos mentalmente  estarán complementando lo que podría decir un candidato con suficiente madurez y autoridad política.-

Se puede inferir que ya es una tendencia ver cómo el ciudadano de hoy se convierte por obra y gracia de la politiquería en un sujeto de montón, esto es para donde va la turba multa, ojalá que haya indicios de que su candidato cuente con el caudal suficiente y que las encuestas lo hagan figurar en los  primeros lugares.-

El elector raso en los últimos años llega a la campaña vestido de un profundo fanatismo y sólo respira eso. A él sólo le interesa ir detrás de un nombre que si logra ganar, le pedirá algo así como un cargo en lo que sea, a cambio de la  no fácil tarea de recorrer barrios y veredas en busca de los votos necesarios para llevar al poder  a su jefe.

Decimos pueblo sordo porque nunca escucha a quienes con sensatez y el forma objetiva analizan recorrido y experiencia de los aspirantes a cualquier cargo , ni los aspectos positivos o negativos , para que basados en eso se proceda a ofrecer un apoyo.-Y ciego porque no   mira con ojos objetivos las obras y realizaciones de estos futuros voceros-

Si la comunidad se identifica con estos dos apelativos se repite la muy vieja y vergonzosa costumbre  aplaudir todo  lo que digan, así lo que se planteé no esté en favor de las necesidades de la región.-Lo grave es que  esta pésima manera de convencer sigue teniendo vigencia y ya no interesa si el elegido hace o deja de  hacer.-

Ahora, entendemos que resulta determinante la actitud ecuánime de un elector un poco más consciente de   su responsabilidad patriótica en el uso de los derechos políticos,  por los que podemos elegir o ser elegidos, como conclusión  de un detenido y desapasionado análisis para tener la certeza de saber cuál de los candidatos es el más conveniente para el departamento o municipios.-No es tampoco  como al azar.-

Estamos con vencidos de que muchos compatriotas  obrarán con una conciencia libre  de toda manipulación y con absoluta transparencia, pero hay  compatriotas que siguen pegados a esas detestables costumbres.- pues por el bien de la democracia  ojalá pudiéramos demostrar en las elecciones de octubre que nuestro proceder  es limpio.-

Viva Colombia!

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