Islandia está intensificando el desarrollo de sus recursos geotérmicos para garantizar el suministro de agua caliente que utilizan miles de hogares y empresas para la calefacción. La expansión responde, principalmente, al crecimiento de la población, al aumento de la demanda energética y a la necesidad de mantener un sistema de calefacción basado en fuentes renovables.
Durante 2026, el país ha puesto en marcha diferentes iniciativas de exploración y perforación. Algunas están destinadas directamente a obtener más agua caliente para las redes urbanas, mientras que otras buscan investigar recursos geotérmicos situados a varios kilómetros de profundidad que podrían ampliar considerablemente las posibilidades de aprovechamiento energético en el futuro.
Es importante distinguir ambos tipos de proyectos: los nuevos pozos destinados al suministro urbano y la gran perforación profunda IDDP-3 forman parte de una estrategia geotérmica más amplia, pero no son exactamente la misma obra. El proyecto IDDP-3, de carácter principalmente experimental y de investigación, está previsto para comenzar hacia finales de 2026.
Un país que calienta sus ciudades con el subsuelo
La geotermia ocupa un lugar fundamental en el sistema energético islandés. La ubicación del país sobre una zona de intensa actividad volcánica y tectónica permite encontrar importantes cantidades de agua caliente y vapor bajo la superficie.
En la región de la capital, el sistema de calefacción urbana utiliza dos grandes tipos de recursos: los campos geotérmicos de baja temperatura situados alrededor de Reikiavik y Mosfellsbær, y las centrales geotérmicas de Nesjavellir y Hellisheiði, que producen tanto agua caliente como electricidad.
La empresa Veitur, responsable de buena parte de la distribución, señala que sus sistemas de calefacción urbana suministran agua caliente a distintas zonas de la capital y del sur y oeste del país. La compañía indica que el agua caliente utilizada es renovable y procede de pozos geotérmicos y centrales geotérmicas.
El modelo es especialmente relevante porque permite utilizar directamente el calor del subsuelo para calefacción, reduciendo la necesidad de recurrir a combustibles fósiles para calentar edificios.
Reikiavik necesita más agua caliente
Uno de los principales motivos detrás de las nuevas perforaciones es el crecimiento de la demanda.
En Reikiavik, uno de los lugares donde se está ampliando la capacidad es Laugarnes, una zona geotérmica de baja temperatura que lleva abasteciendo de agua caliente a la ciudad desde hace décadas.
Actualmente existen nueve pozos en funcionamiento en Laugarnes. Según Veitur, estos suministran aproximadamente el 30 % del agua caliente utilizada durante el invierno en la zona de Reikiavik situada al oeste de los ríos Elliðaár. La compañía considera que el campo todavía tiene potencial para producir más agua caliente.
La situación refleja uno de los desafíos de la transición energética: disponer de una fuente renovable no significa que su capacidad sea ilimitada. Los recursos geotérmicos deben estudiarse, gestionarse y, cuando sea necesario, ampliarse mediante nuevas perforaciones.
Nuevos pozos en el corazón de Reikiavik
Dentro de esta estrategia, Veitur tiene previsto realizar nuevas perforaciones en Laugarnes y sus alrededores durante el periodo 2026-2027.
Uno de los pozos está previsto en Bolholt, con una profundidad estimada de entre 800 y 1.200 metros. También se proyectan cuatro perforaciones en Engjateigur, con profundidades estimadas de entre 1.200 y 1.500 metros. Las obras de perforación están previstas a partir de octubre de 2026 y continuarán durante los meses siguientes.
El objetivo es aprovechar mejor el recurso geotérmico existente y aumentar la cantidad de agua caliente disponible para los habitantes de la capital.
La compañía explica que el crecimiento de la ciudad implica que cada vez más viviendas necesitan calefacción. Por ello, incorporar nuevos pozos permite aumentar la capacidad de producción y reforzar la seguridad del suministro.
¿Por qué es tan importante la calefacción geotérmica?
En muchos países, mantener calientes las viviendas durante el invierno requiere grandes cantidades de gas, petróleo, electricidad u otros combustibles.
Islandia tiene una situación diferente.
El agua caliente procedente del subsuelo puede bombearse desde los pozos hacia depósitos y estaciones de distribución para posteriormente llegar a viviendas y empresas a través de una extensa red de tuberías.
Esto convierte a la geotermia en una pieza fundamental de la infraestructura energética del país. No se trata solamente de producir electricidad: una parte muy importante de su valor está en utilizar directamente el calor terrestre.
Además, el sistema puede combinar diferentes fuentes. Durante determinados periodos, los campos geotérmicos de baja temperatura pueden descansar para favorecer una utilización sostenible del recurso, mientras que el agua caliente procedente de las centrales de Hellisheiði y Nesjavellir puede cubrir parte de la demanda.
La gran apuesta: perforar varios kilómetros bajo tierra
Mientras se desarrollan estos pozos destinados a reforzar la calefacción urbana, Islandia también prepara un proyecto mucho más ambicioso: el IDDP-3, perteneciente al Iceland Deep Drilling Project.
A diferencia de los pozos de Laugarnes, esta iniciativa pretende estudiar recursos geotérmicos a profundidades de aproximadamente 4.000 a 5.000 metros y temperaturas que podrían alcanzar alrededor de 400 °C.
La perforación está programada para finales de 2026 en la zona de Nesjavellir. El proyecto busca investigar lo que se conoce como geotermia supercrítica, un recurso situado en condiciones extremas de temperatura y presión.
La idea es acceder a capas mucho más calientes que las utilizadas habitualmente. Según Orkuveitan, actualmente los recursos geotérmicos de alta temperatura se aprovechan aproximadamente hasta los 2 o 3 kilómetros de profundidad, mientras que la geotermia profunda pretende llegar a zonas de 4 o 5 kilómetros y temperaturas superiores a los 400 °C.
¿Qué tiene de especial la geotermia supercrítica?
El agua puede encontrarse en condiciones muy diferentes dependiendo de la temperatura y la presión a la que esté sometida.
Cuando alcanza condiciones supercríticas, deja de comportarse como el agua líquida convencional y puede almacenar enormes cantidades de energía.
Por eso, los investigadores consideran que acceder a estos recursos podría abrir una nueva etapa para la generación geotérmica. Un único pozo que consiga aprovechar adecuadamente estas condiciones podría tener un potencial energético considerablemente superior al de un pozo convencional.
Sin embargo, todavía se trata de una tecnología en desarrollo. Las enormes temperaturas y presiones presentes a esas profundidades hacen que la perforación y la construcción de equipos capaces de soportarlas sean técnicamente complejas.
Por ello, el objetivo del IDDP-3 no consiste simplemente en perforar y comenzar inmediatamente a suministrar calefacción a los hogares. Su principal función será investigar y demostrar cómo puede aprovecharse este tipo de recurso geotérmico extremo.
Más perforaciones para garantizar el suministro energético
Los proyectos de geotermia de Islandia no se limitan a Reikiavik.
En las zonas de Hverahlíð y Meitlar, al sur del área metropolitana, Reykjavík Energy y Orka náttúrunnar están desarrollando nuevos pozos de investigación y producción.
El propósito es doble: ampliar el área de producción de Hverahlíð para mantener la capacidad de la central de Hellisheiði y determinar cuánto calor geotérmico aprovechable existe más hacia el sur, en la zona de Meitlar.
Las investigaciones ya han proporcionado resultados interesantes. Una perforación exploratoria realizada en Meitlar registró una temperatura superior a 250 °C en el fondo del pozo, por encima de lo que habían previsto algunos modelos térmicos previos.
Estos datos pueden ayudar a los especialistas a determinar dónde conviene realizar futuras perforaciones de producción.
El desafío de una población en crecimiento
El desarrollo de estos recursos está relacionado directamente con la evolución demográfica de la región de la capital.
Una población mayor significa más viviendas, edificios comerciales y otras instalaciones que necesitan calefacción y agua caliente.
Por eso, la estrategia islandesa no consiste únicamente en construir nuevas centrales. También busca:
- localizar nuevos campos geotérmicos;
- aumentar la producción de los campos existentes;
- perforar nuevos pozos;
- mejorar la seguridad del suministro;
- investigar recursos geotérmicos de mayor temperatura;
- utilizar los yacimientos de forma sostenible;
- y desarrollar sistemas de reinyección para devolver parte del agua al subsuelo.
La planificación energética de Reykjavík Energy contempla precisamente nuevas perforaciones, investigación de campos de alta temperatura y proyectos destinados a garantizar el suministro de agua caliente durante las próximas décadas.
Una estrategia que va más allá de la electricidad
Uno de los aspectos más interesantes del modelo islandés es que demuestra que la transición hacia energías renovables no tiene que centrarse exclusivamente en la generación eléctrica.
La geotermia puede utilizarse directamente para producir calor.
En las centrales de Nesjavellir y Hellisheiði, por ejemplo, se produce tanto electricidad como agua caliente. Posteriormente, esta agua es incorporada al sistema de calefacción de la región de la capital.
Esta utilización directa puede ser especialmente eficiente porque evita algunas de las pérdidas asociadas a transformar primero el calor en electricidad y después volver a utilizar esa electricidad para generar calor.
El reto ambiental: aprovechar el recurso sin agotarlo
Aunque la geotermia tiene una huella de carbono generalmente baja, su utilización tampoco está libre de desafíos ambientales.
Los campos geotérmicos deben gestionarse cuidadosamente porque la extracción continua de fluidos puede modificar las condiciones del reservorio.
Por esta razón, las empresas islandesas han desarrollado sistemas de reinyección. En las centrales de Hellisheiði y Nesjavellir se han realizado proyectos destinados a devolver agua al subsuelo y reducir los impactos asociados a la explotación de los recursos geotérmicos.
La sostenibilidad del sistema dependerá, por tanto, no solo de encontrar nuevos recursos, sino también de administrar correctamente los existentes.
Una mirada hacia el futuro
La combinación de nuevas perforaciones para calefacción urbana y proyectos de investigación profunda muestra hasta qué punto Islandia considera estratégica la geotermia.
En el corto plazo, los nuevos pozos de Reikiavik buscan algo muy concreto: más agua caliente para una ciudad que continúa creciendo.
A más largo plazo, proyectos como IDDP-3 pretenden responder una pregunta mucho más ambiciosa: si es posible aprovechar de forma segura y económicamente viable el calor extremo situado a varios kilómetros bajo la superficie.
El éxito de estas investigaciones podría tener consecuencias que vayan más allá de Islandia. Si la explotación de recursos geotérmicos supercríticos demuestra ser viable, otros países con actividad volcánica y tectónica podrían estudiar tecnologías similares.
Por ahora, el país continúa avanzando en varios frentes al mismo tiempo: ampliar los pozos existentes, buscar nuevos recursos, mejorar las redes de calefacción y explorar las posibilidades de las capas más profundas de la Tierra.
Así, los proyectos de geotermia islandeses no representan una única obra, sino una estrategia energética de largo plazo en la que el calor del subsuelo desempeña un papel central para mantener la calefacción urbana renovable y, al mismo tiempo, investigar nuevas formas de aprovechar una de las fuentes de energía más características del país.



