Portugal se encuentra en una de las zonas de paso más importantes para numerosas especies de aves migratorias que utilizan las costas y los ecosistemas del país durante sus desplazamientos. Sin embargo, la expansión de la iluminación artificial y la actividad humana en zonas costeras están generando nuevos riesgos para algunas especies que realizan sus desplazamientos durante la noche.
En particular, las aves marinas se encuentran entre los animales más afectados por la contaminación lumínica. La luz artificial puede alterar sus mecanismos naturales de orientación, especialmente cuando vuelan cerca de colonias de reproducción o realizan sus primeros desplazamientos desde los nidos hacia el océano.
Aunque en los últimos años se han desarrollado diferentes iniciativas de conservación en Portugal, no existe evidencia oficial suficiente para afirmar que el país haya creado recientemente un sistema nacional de «zonas de exclusión de navegación nocturna» frente a sus acantilados específicamente para evitar la desorientación de aves migratorias. La situación real es algo más compleja: Portugal está desarrollando proyectos de reducción de la contaminación lumínica, protección de áreas naturales y adaptación de actividades humanas, incluidas algunas relacionadas con la navegación y la iluminación de embarcaciones.
Una amenaza que ocurre cuando cae el sol
La contaminación lumínica suele asociarse con las grandes ciudades, pero sus efectos pueden extenderse mucho más allá de los centros urbanos. En las zonas costeras, las luces procedentes de carreteras, viviendas, instalaciones turísticas, puertos y embarcaciones pueden modificar las condiciones naturales de oscuridad que muchas especies necesitan para desplazarse.
Las aves marinas son particularmente sensibles a este fenómeno. Muchas especies pasan gran parte de su vida en el océano y regresan a tierra únicamente para reproducirse. Algunas realizan sus desplazamientos hacia las colonias durante la noche y utilizan diferentes señales naturales para orientarse.
La Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA) explica que la iluminación artificial puede atraer y desorientar a las aves marinas, provocando que abandonen sus rutas naturales. En determinadas circunstancias pueden terminar chocando contra edificios, postes y otras infraestructuras, o caer al suelo y quedar expuestas a atropellos, depredadores, deshidratación y otros peligros.
El problema puede ser todavía mayor entre los ejemplares jóvenes, que realizan sus primeros vuelos y tienen menos experiencia para reconocer las rutas adecuadas.
Portugal es un punto importante para las aves migratorias
La posición geográfica portuguesa convierte al país en una zona relevante para las migraciones de diferentes especies.
Las costas portuguesas forman parte del sistema atlántico utilizado por aves que se desplazan entre Europa y África. Además, determinadas zonas costeras y humedales funcionan como lugares de descanso, alimentación o reproducción.
La importancia de estos espacios está reconocida mediante diferentes figuras de protección. Entre ellas se encuentran las Zonas de Protección Especial (ZPE) de la Red Natura 2000, destinadas a proteger territorios especialmente importantes para las aves y para especies migratorias que visitan regularmente Portugal. Los datos oficiales de estas zonas continúan actualizándose dentro del sistema nacional de información territorial.
En el litoral continental también existen espacios de gran importancia para las aves marinas. Un ejemplo destacado es el archipiélago de las Berlengas, donde el Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas (ICNF) señala la presencia de varias especies de aves marinas que utilizan sus islas y acantilados para reproducirse.
Los acantilados son mucho más que paisajes turísticos
Las grandes paredes rocosas de la costa portuguesa cumplen una función ecológica fundamental.
Los acantilados ofrecen lugares relativamente inaccesibles para depredadores terrestres y seres humanos, por lo que algunas aves marinas pueden utilizarlos para construir sus nidos y criar a sus polluelos.
En las Berlengas, por ejemplo, especies como la pardela cenicienta (Calonectris borealis), el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), la gaivota de patas amarillas y el paíño de Madeira (Hydrobates castro) forman parte de la comunidad de aves asociada a estos ambientes.
El valor de estas zonas hace que cualquier alteración producida por el ser humano deba estudiarse cuidadosamente. No se trata únicamente de evitar que una embarcación se acerque demasiado a un acantilado: también es necesario controlar factores como el ruido, la iluminación, la presencia humana y las actividades que puedan alterar el comportamiento de las especies.
La contaminación lumínica se convierte en un problema de conservación
La relación entre iluminación y aves marinas está siendo estudiada en Portugal desde hace varios años.
Uno de los proyectos más importantes es LIFE Natura@night, desarrollado en la región de la Macaronesia. La iniciativa estudia los efectos de la contaminación lumínica sobre aves marinas, murciélagos y otros animales nocturnos, además de desarrollar medidas para reducir este impacto.
El proyecto incluye el análisis de la iluminación en áreas protegidas, la reducción o sustitución de luminarias y el desarrollo de recomendaciones para zonas costeras y embarcaciones.
Los resultados muestran que no siempre es necesario eliminar completamente la iluminación. En muchos casos, modificar su intensidad, dirección, color o utilización durante determinados períodos puede disminuir considerablemente el impacto sobre la fauna.
También se está actuando sobre las embarcaciones
Uno de los aspectos más interesantes de las medidas portuguesas es que la conservación no se limita a tierra firme.
La SPEA ha trabajado junto con comunidades pesqueras para estudiar y reducir la contaminación lumínica producida por embarcaciones que operan durante la noche.
Un ejemplo es el barco profesional Pepe Cumbrera, cuya iluminación fue analizada y posteriormente modificada. Entre las medidas aplicadas estuvieron la reducción de la intensidad de las luces y cambios relacionados con el color y la temperatura de la iluminación. El objetivo es disminuir el impacto sobre las aves marinas sin impedir que la tripulación pueda desarrollar sus actividades de manera segura.
Este tipo de actuaciones resulta especialmente relevante porque demuestra que la protección de las aves no necesariamente implica detener todas las actividades humanas. En muchos casos, la estrategia consiste en adaptar esas actividades para que tengan un impacto menor.
¿Y qué ocurre con la navegación nocturna?
Aquí es importante diferenciar entre restricciones de navegación y reducción de la contaminación lumínica.
Las medidas de conservación existentes en Portugal incluyen áreas protegidas y diferentes instrumentos de gestión ambiental. También existen zonas marinas y costeras donde las actividades humanas están sometidas a determinadas reglas.
Sin embargo, no encontramos una fuente oficial que confirme la afirmación concreta de que Portugal haya establecido, como nueva medida general, zonas de exclusión de navegación nocturna alrededor de acantilados para evitar específicamente la desorientación de aves migratorias.
Lo que sí está documentado es un conjunto de medidas dirigidas a disminuir las amenazas sobre las aves marinas, entre ellas la contaminación lumínica y las perturbaciones en sus zonas de reproducción. El proyecto LIFE Natura@night, por ejemplo, contempla incluso soluciones piloto relacionadas con la iluminación de barcos.
Esta diferencia es importante para presentar la noticia de manera rigurosa y evitar convertir una iniciativa de conservación real en una medida gubernamental que no está confirmada.
Madeira: uno de los principales laboratorios de conservación
La problemática adquiere una dimensión especial en Madeira, territorio portugués situado en el Atlántico.
La región alberga importantes colonias de aves marinas. En lugares como Cabo Girão existen acantilados que funcionan como áreas de nidificación de especies protegidas, entre ellas la cagarra (Calonectris borealis) y el patagarro (Puffinus puffinus). Allí se han realizado mediciones de contaminación lumínica y estudios sobre sus efectos sobre la biodiversidad.
Las acciones no se limitan a investigar el problema. El programa LIFE Natura@night ha permitido implementar cambios concretos en la iluminación de diferentes municipios.
Entre sus resultados se encuentra la sustitución de cientos de luminarias por alternativas de menor impacto luminoso, además de importantes reducciones en el consumo energético. El proyecto también ha permitido rescatar miles de aves marinas que habían quedado desorientadas debido a la iluminación artificial.
¿Por qué las aves se desorientan?
La navegación nocturna de las aves es un fenómeno extraordinariamente complejo.
Diferentes especies utilizan una combinación de referencias naturales para orientarse, entre ellas la posición de las estrellas, el horizonte y otras señales ambientales. En las aves marinas que visitan las colonias durante la noche, mantener unas condiciones naturales de oscuridad puede ser especialmente importante.
Cuando aparecen fuentes artificiales de luz, el paisaje nocturno cambia.
Una luz intensa puede convertirse en un punto de referencia dominante y hacer que el animal modifique su trayectoria. En zonas urbanas o costeras, esto puede aumentar la posibilidad de que termine acercándose a edificios, carreteras u otras infraestructuras.
En el caso de los ejemplares jóvenes, el riesgo es todavía mayor debido a su inexperiencia. La SPEA señala que las aves juveniles pueden sentirse atraídas por las luces durante sus primeros vuelos y desviarse de su ruta natural.
Una estrategia que combina ciencia y prevención
La respuesta portuguesa frente a este problema no depende de una única prohibición.
Los proyectos de conservación combinan investigación científica, seguimiento de las especies, identificación de zonas de riesgo, modificación de sistemas de iluminación y sensibilización de la población.
El proyecto LIFE Natura@night, por ejemplo, ha trabajado en el mapeo de la contaminación lumínica en espacios de la Red Natura 2000 y en la elaboración de buenas prácticas para iluminación pública, zonas costeras y embarcaciones.
Este enfoque permite determinar dónde existe un mayor riesgo y actuar de forma más precisa.
También resulta importante conocer las rutas de desplazamiento de las aves. Los estudios realizados mediante anillamiento y seguimiento GPS permiten identificar los lugares que utilizan los animales y determinar qué zonas presentan una mayor exposición a fuentes de iluminación artificial.
La protección también beneficia a los ecosistemas costeros
Proteger las aves migratorias no es únicamente una cuestión relacionada con una especie concreta.
Las aves marinas forman parte de ecosistemas complejos y pueden funcionar como indicadores del estado de los ambientes oceánicos y costeros. Sus poblaciones están relacionadas con la disponibilidad de alimento, las condiciones del océano y la calidad de sus lugares de reproducción.
Por esta razón, conservar sus colonias y rutas también significa proteger determinados espacios naturales frente a otras presiones.
Portugal ya cuenta con diferentes áreas destinadas a la conservación de aves. Además de las zonas continentales, Madeira y Azores poseen importantes áreas de reproducción de especies marinas.
En Madeira, por ejemplo, las autoridades ambientales destacan la importancia de lugares como la Reserva Natural de Rocha do Navio, donde existen colonias de aves marinas pelágicas y costeras que dependen de zonas con poca perturbación para reproducirse.
El desafío para los próximos años
El reto será encontrar un equilibrio entre las actividades humanas y la necesidad de conservar los ciclos naturales de estas especies.
La navegación, la pesca, el turismo, el desarrollo urbano y la iluminación costera forman parte de la actividad económica y social de las regiones atlánticas. El objetivo de las políticas ambientales no consiste necesariamente en eliminar estas actividades, sino en determinar dónde y cuándo pueden representar un riesgo y cómo pueden adaptarse.
En ese sentido, reducir la iluminación innecesaria, utilizar sistemas mejor dirigidos y modificar la iluminación de embarcaciones son medidas que pueden contribuir a disminuir el impacto sin impedir completamente las actividades nocturnas.
La experiencia de proyectos como LIFE Natura@night muestra que pequeñas modificaciones pueden producir beneficios ambientales importantes.
Una protección que comienza por recuperar la oscuridad
La protección de las aves migratorias en Portugal refleja un problema ambiental que muchas veces pasa desapercibido: la pérdida de la oscuridad natural.
Mientras durante el día los acantilados del Atlántico pueden parecer únicamente paisajes naturales, durante la noche se convierten en espacios esenciales para especies que dependen de la oscuridad para desplazarse, alimentarse o regresar a sus colonias.
Portugal cuenta con áreas protegidas, proyectos científicos y programas específicos para reducir la contaminación lumínica. Las iniciativas desarrolladas en Madeira y otros territorios portugueses muestran que existen alternativas para reducir el impacto humano sobre las aves sin abandonar completamente las actividades económicas y sociales.
Por eso, más que hablar de una supuesta prohibición general de la navegación nocturna que no está confirmada, el fenómeno puede entenderse como una transformación progresiva de la manera en que Portugal gestiona la relación entre actividad humana, iluminación y biodiversidad.
La protección de las aves migratorias dependerá, en buena medida, de que sus rutas nocturnas continúen siendo reconocibles y seguras. Y para conseguirlo, en algunos de los lugares más importantes del Atlántico, una de las medidas más sencillas puede ser también una de las más efectivas: dejar que la noche vuelva a ser realmente oscura.




