Portugal combate la contaminación lumínica para proteger al petrel de Bulwer en Azores

Una amenaza que llega desde las ciudades

En el archipiélago portugués de las Azores, la protección de las aves marinas está incorporando un factor que durante mucho tiempo pasó desapercibido: la luz artificial durante la noche. Las calles, carreteras, puertos y zonas costeras iluminadas pueden alterar el comportamiento de especies que dependen de la oscuridad para desarrollar sus actividades nocturnas, especialmente durante sus desplazamientos entre las colonias de reproducción y el océano.

Entre las especies afectadas se encuentra el petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii), conocido localmente en Portugal como alma-negra. El III Atlas de las Aves Nidificantes de Portugal clasifica a la especie como migradora nidificante en las Azores y señala que se reproduce principalmente entre mayo y septiembre. En el archipiélago, la población reproductora conocida es reducida y existe todavía incertidumbre sobre el número exacto de parejas en los diferentes lugares de nidificación.

La preocupación por la iluminación nocturna forma parte de una estrategia de conservación más amplia que se está desarrollando en las Azores y en otros archipiélagos de la Macaronesia. El Gobierno de las Azores, a través de su Dirección Regional de Políticas Marítimas, participa en el proyecto LIFE Natura@Night, que busca estudiar y disminuir los efectos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad, con especial atención a las aves marinas.

Una precisión importante sobre los llamados “corredores de apagado”

La idea de establecer corredores costeros en los que el alumbrado se apague durante las noches críticas refleja una de las estrategias utilizadas para reducir el impacto de la iluminación artificial. Sin embargo, las fuentes oficiales consultadas no muestran una norma regional de 2026 que establezca, con esa denominación exacta, una red general de “corredores de apagado” específicamente para el petrel de Bulwer.

Lo que sí está documentado es un conjunto de medidas que incluye el apagado de luces durante períodos críticos, la modificación de luminarias, la creación de planes municipales de iluminación pública, el uso de iluminación dirigida y de menor intensidad y diferentes campañas de conservación y rescate. La propia Dirección Regional de Políticas Marítimas recomienda apagar las luces durante los períodos críticos para las aves marinas.

Esta distinción es importante porque permite entender el proceso de conservación sin presentar como una única decisión gubernamental una estrategia que, en realidad, reúne diferentes actuaciones, proyectos y medidas municipales.


¿Por qué la luz artificial representa un problema para estas aves?

Los procelariformes —grupo al que pertenecen los petreles y pardelas— están especialmente adaptados a ambientes marinos y a desplazamientos nocturnos. En tierra, muchas de estas especies desarrollan buena parte de su actividad durante la noche y utilizan señales naturales para orientarse.

El problema aparece cuando las fuentes artificiales de luz modifican el paisaje nocturno. Las aves pueden sentirse atraídas por las luces de las poblaciones costeras, perder su orientación o dirigirse hacia zonas urbanizadas en lugar de continuar hacia el mar.

La Dirección Regional de Políticas Marítimas de las Azores explica que las aves afectadas pueden terminar chocando contra edificios, vehículos o postes de iluminación. Una vez en tierra, también quedan expuestas a atropellos, depredadores como gatos y ratas, deshidratación y otras amenazas. Los ejemplares juveniles son especialmente vulnerables debido a su inexperiencia durante sus primeros vuelos.

La Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA) describe un fenómeno similar dentro del proyecto LIFE Natura@Night: las aves marinas nocturnas pueden ser atraídas y deslumbradas por la iluminación pública y privada, lo que aumenta el riesgo de colisiones con edificios, vehículos y líneas eléctricas.


El petrel de Bulwer, una especie ligada al océano

El petrel de Bulwer es una pequeña ave marina pelágica. Su vida transcurre principalmente en mar abierto, donde busca alimento, pero durante la reproducción regresa a tierra para establecer sus colonias.

El Atlas de las Aves Nidificantes de Portugal indica que en Portugal la especie se reproduce en los archipiélagos de Azores, Madeira y Selvagens, con presencia principalmente entre mayo y septiembre. Su alimentación incluye peces pelágicos, cefalópodos y crustáceos, y suele buscar alimento en zonas oceánicas.

En las Azores, la especie está registrada en diferentes islas e islotes. El portal oficial de biodiversidad de las Azores recoge su presencia en islas como Flores, Faial, Pico, Graciosa, Terceira, São Miguel y Santa Maria.

Su comportamiento también ayuda a explicar por qué la contaminación lumínica es relevante. BirdLife International identifica la contaminación lumínica nocturna como una posible causa importante de mortalidad para esta especie en determinadas zonas.


De la oscuridad natural al alumbrado inteligente

La respuesta de las autoridades y organizaciones de conservación no consiste únicamente en apagar todas las luces. El objetivo del proyecto LIFE Natura@Night es desarrollar una gestión de la iluminación que permita mantener la seguridad y los servicios públicos reduciendo al mismo tiempo los efectos negativos sobre la biodiversidad.

Entre las medidas contempladas están la elaboración de planes municipales de iluminación pública, la reducción y monitorización de la luz artificial en zonas costeras, puertos y embarcaciones, así como la creación de buenas prácticas para controlar la iluminación exterior. El proyecto también pretende mejorar el conocimiento científico sobre el impacto de la luz artificial en especies como Bulweria bulwerii.

La Dirección Regional de Políticas Marítimas recomienda, entre otras medidas, evitar la luz azul, utilizar iluminación de tonos cálidos, dirigir las luminarias hacia las zonas que necesitan iluminación, reducir su intensidad y utilizar temporizadores o apagados durante períodos críticos.

Esto supone un cambio de enfoque: la conservación no necesariamente requiere eliminar la iluminación urbana, sino iluminar únicamente donde, cuando y como sea necesario.


Los municipios también tienen un papel importante

Una parte fundamental de esta estrategia se desarrolla a escala municipal. La gestión del alumbrado público depende en buena medida de decisiones locales, por lo que los municipios tienen capacidad para modificar horarios, luminarias, intensidades y orientación de las fuentes de luz.

La SPEA informó en diciembre de 2025 que, gracias al impulso del proyecto LIFE Natura@Night, seis municipios de la Macaronesia habían implementado Planes Directores de Iluminación Municipal. Entre ellos se encontraba Santa Cruz da Graciosa, en las Azores, junto con municipios de Madeira y Canarias. Según la organización, estos planes buscan mejorar la eficiencia y seguridad de la iluminación mientras reducen la contaminación lumínica y sus efectos sobre la biodiversidad.

La experiencia de Santa Cruz da Graciosa es particularmente relevante porque demuestra cómo las medidas pueden pasar de la investigación y la sensibilización a la planificación concreta del alumbrado público.

La SPEA también ha documentado cambios de iluminación pública en distintos puntos de los archipiélagos dentro del proyecto, junto con acciones de medición de la contaminación lumínica y estudios sobre sus efectos en especies nocturnas.


No solo se trata de apagar luces

Uno de los aspectos más interesantes de la estrategia desarrollada en Azores es que la protección de las aves no depende exclusivamente de los apagones temporales.

La planificación de la iluminación permite actuar de diferentes maneras. Por ejemplo, una luminaria puede cambiarse por otra que emita menos luz hacia el cielo o hacia el mar. También puede reducirse su intensidad, modificar su orientación o limitar su funcionamiento a las horas en las que realmente resulta necesario.

Estas medidas tienen además una segunda consecuencia: pueden disminuir el consumo energético. La SPEA señala que algunos de los municipios que han desarrollado planes de iluminación dentro del proyecto han registrado ahorros energéticos de hasta el 60 %, aunque estos resultados corresponden a las experiencias municipales comunicadas por la organización y no deben interpretarse como un porcentaje uniforme para todas las Azores.

Por tanto, la conservación de las aves y la eficiencia energética pueden coincidir en una misma política de iluminación.


Una estrategia que también incluye rescate de aves

La reducción de la contaminación lumínica se complementa con acciones de rescate. El Gobierno de las Azores puso en marcha la campaña S.O.S. Aves Marinhas, desarrollada dentro del proyecto LIFE Natura@Night.

La campaña se extiende por todo el archipiélago y coincide con los períodos en los que los juveniles de diferentes especies abandonan sus nidos. Su finalidad es involucrar a la población en el rescate de aves desorientadas y aumentar el conocimiento sobre los efectos de la contaminación lumínica.

La campaña contempla procedimientos específicos para quienes encuentran un ave marina desorientada: acercarse con precaución, recogerla utilizando una toalla o chaqueta, colocarla en una caja de cartón y comunicar el hallazgo a través de los canales establecidos por el programa.

Este componente resulta importante porque apagar o modificar las luces puede disminuir el problema, pero las aves que ya han quedado desorientadas todavía necesitan asistencia.


Una problemática que afecta a varias especies

Aunque el petrel de Bulwer es una de las especies objetivo del proyecto, no es la única ave marina afectada.

El Gobierno de las Azores señala que existen seis especies de procelariformes presentes en el archipiélago especialmente sensibles a la contaminación lumínica. Entre ellas se encuentran diferentes pardelas, petreles y paíños que utilizan las islas como zonas de reproducción.

La SPEA también incluye al petrel de Bulwer entre las aves marinas que se reproducen en la Macaronesia y destaca que la contaminación lumínica constituye una amenaza para las especies de hábitos nocturnos.

Por esa razón, la estrategia de reducción de iluminación no está diseñada exclusivamente alrededor de una sola especie. El objetivo es proteger comunidades completas de aves y otros organismos nocturnos que dependen de la oscuridad natural.


Tecnología para medir un problema que muchas veces no se ve

Otro componente del proyecto es la medición científica de la iluminación nocturna. En 2026, LIFE Natura@Night informó sobre el uso de fotómetros instalados en embarcaciones para estudiar la contaminación lumínica en el mar, además de otras iniciativas destinadas a conocer mejor la distribución y la intensidad de la luz artificial.

Este tipo de información permite identificar dónde se concentra el problema y establecer qué zonas necesitan una intervención prioritaria.

La metodología también es importante porque no toda la contaminación lumínica tiene el mismo origen. Puede proceder del alumbrado de calles, carreteras, instalaciones portuarias, edificios, infraestructuras costeras o incluso de embarcaciones.

Con mapas y mediciones más precisos, las autoridades y los municipios pueden determinar dónde reducir la iluminación y qué alternativas pueden utilizarse sin comprometer las necesidades de seguridad de la población.


La protección de las aves migratorias pasa también por proteger la noche

La situación de las Azores forma parte de un problema de mayor escala. Las aves marinas realizan desplazamientos de grandes distancias entre sus zonas de reproducción y alimentación y pasan buena parte de su vida en el océano.

La SPEA señala que existen grandes rutas migratorias marinas que atraviesan los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. La Macaronesia —formada por Azores, Madeira y Canarias— constituye una región especialmente importante para numerosas aves marinas reproductoras.

En este contexto, una fuente de contaminación situada en una zona costera puede tener consecuencias que van más allá del espacio que ocupa físicamente una lámpara. Para una especie que vuela de noche, la iluminación artificial puede modificar las condiciones visuales de un territorio que debería funcionar como una zona de tránsito hacia el océano.

Por eso, la protección de aves migratorias en Azores no se limita a conservar las colonias de reproducción. También implica prestar atención a lo que sucede alrededor de ellas, especialmente durante los períodos en los que las aves realizan sus desplazamientos nocturnos.


¿Qué viene ahora?

El proyecto LIFE Natura@Night plantea una estrategia de largo plazo que combina investigación, monitorización, cambios en la iluminación, planes municipales, campañas de sensibilización y rescate de aves.

Uno de sus objetivos es conseguir que las soluciones desarrolladas en determinados municipios puedan extenderse a más territorios. La SPEA ha señalado que los avances conseguidos en varios municipios representan los primeros pasos hacia una gestión más estructurada de la iluminación en la Macaronesia.

En las Azores, esto significa que el debate ya no gira únicamente alrededor de si una ciudad debe estar iluminada o a oscuras. La cuestión es cómo diseñar una iluminación compatible con las personas y con la biodiversidad nocturna.

La experiencia con el petrel de Bulwer muestra por qué esta discusión es relevante. Una especie que pasa gran parte de su vida en el océano puede verse afectada por una infraestructura aparentemente alejada de su hábitat principal: una lámpara situada en una carretera, un puerto o una población costera.


Un equilibrio entre seguridad, energía y conservación

La protección de las aves marinas en las Azores representa, en última instancia, un desafío de planificación. Las comunidades necesitan iluminación para desplazarse, trabajar y garantizar la seguridad durante la noche, pero el exceso de luz también puede generar consecuencias ambientales.

Las medidas que se están desarrollando buscan encontrar un punto de equilibrio mediante iluminación más eficiente, mejor dirigida, horarios adecuados y apagados o reducciones durante períodos particularmente sensibles.

En el caso del petrel de Bulwer, la importancia de estas medidas está relacionada con su condición de ave marina migradora y reproductora en las Azores, así como con la sensibilidad de los procelariformes a la iluminación artificial durante sus actividades nocturnas.

Más que convertir la noche en un espacio completamente oscuro, el desafío consiste en recuperar parte de la oscuridad natural allí donde puede marcar una diferencia para la fauna. Las Azores están utilizando investigación, planificación municipal y participación ciudadana para avanzar en esa dirección.

Así, la conservación del petrel de Bulwer y de otras aves marinas demuestra que proteger la noche también puede ser una forma de proteger el océano, las rutas migratorias y la biodiversidad de las islas.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest

Te Puede Interesar