¿Profes y estudis? La desestructuración

Esta problemática de cortar palabras, usar monos para responder, establecer diálogos mínimos, desplazar el análisis de las emociones, etc., deberán ser pensadas y prevenidas son riesgo de un deterioro intelectual general peligroso
Carlos Santa María

Por: Carlos Santa María

La realidad cada vez más aprisiona a la juventud y la niñez debido a cómo la vida va siendo manejada por diversos sectores de la sociedad que privilegian el contacto superficial sobre la comunicación humana integral.

La tendencia a acortar las palabras y en el caso de la educación que todos dicen ser tan importante, las menciones al docente se cortan para hablar menos: decir profe significa renunciar a la palabra correcta que es profesor…lo cual invitaría a decir estudis a los estudiantes también al evitar lo “largo” de la palabra. Habría que experimentar si los discentes aceptan que los llamen así.

Esto es un producto de como la mente se empequeñece a través de una serie de mecanismos que presuntamente son modernos y hay que emplearlos, sin analizar su significado real: responder con emoticones para no tener el “inmenso trabajo” de elaborar un agradecimiento siquiera, alguna frase o respuesta mínimamente respetuosa de la amistad, parece olvidado.

«Esta problemática de cortar palabras, usar monos para responder, establecer diálogos mínimos, desplazar el análisis de las emociones, etc., deberán ser pensadas y prevenidas son riesgo de un deterioro intelectual general peligroso».

En efecto, los Medios de Desinformación trabajan denodadamente para hacer que las personas simplemente actúen emocionalmente y así manejarlas a su antojo: mientras menos analicen, traguen todo sin deglutir las ideas y repitan lo que les dicen, han conseguido amaestrar al público.

Ello explica que las noticias de la semana pasada, que pueden haber sido muchas y algunas pocas repetidas, sean olvidadas totalmente. Preguntar a alguien sobre lo dicho anteriormente puede convertirse en una tortura para el entrevistado.

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Estos hechos confirman que existe una elaborada tendencia a domesticar a las generaciones adultas o jóvenes en una pérdida de la memoria próxima de tal modo que, unido a la desconcentración que produce atender al celular y al mismo tiempo una conversación, produce un proceso muy delicado que podemos llamar desestructuración.

Esta problemática de cortar palabras, usar monos para responder, establecer diálogos mínimos, hablar entre jóvenes por el celular estando todos juntos en un mismo lugar sin comunicarse, desplazar el análisis por las emociones, etc., deberán ser pensadas y prevenidas so riesgo de un deterioro intelectual general peligroso.

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