Una hazaña científica gestada en los laboratorios de América Latina promete marcar un antes y un después en la prevención del cáncer de estómago. Tras más de tres décadas de rigurosa investigación dedicada al estudio de las patologías digestivas, la científica chilena Apolinaria García Cancino logró transformar años de trabajo académico en un innovador desarrollo biotecnológico: un probiótico capaz de prevenir de forma masiva la infección por la bacteria Helicobacter pylori.
García Cancino, bioquímica, doctora en Ciencias Biológicas y docente de la Universidad de Concepción, lideró al equipo que identificó y aisló la cepa probiótica Limosilactobacillus fermentum UCO-979C. El mecanismo de acción de esta bacteria beneficiosa consiste en crear un escudo protector sobre la mucosa gástrica, impidiendo físicamente que H. pylori se adhiera, prolifere y colonice las paredes del estómago.
La trascendencia de este hallazgo radica en el peligro que representa la bacteria objetivo. La Helicobacter pylori está catalogada por la comunidad médica internacional como el principal factor de riesgo patológico para el desarrollo de gastritis crónica, úlceras pépticas y, en última instancia, cáncer gástrico.
Los ensayos y estudios clínicos publicados por la Universidad de Concepción mostraron resultados contundentes:
- Reducción drástica del contagio: En los grupos de prueba, apenas el 2,7% de los participantes que recibieron el probiótico contrajo la infección bacteriana, en contraste con un preocupante 34,2% registrado en el grupo placebo.
- Eficacia preventiva comprobada: El cálculo estadístico determinó una protección efectiva del 92,1%, cifra que análisis posteriores consolidaron cerca del 93%.
- Enfoque preventivo, no curativo: Los expertos aclaran que el desarrollo no es un fármaco para curar tumores malignos, sino una herramienta de barrera diseñada para impedir la colonización bacteriana antes de que se inicie la cadena de daño celular.
El impacto de este avance no tardó en trasladarse de las aulas de laboratorio a la industria médica real. La innovación cuenta con patentes de invención registradas y ya se comercializa en el mercado chileno como un suplemento de protección gástrica. Gracias a este logro, la doctora García fue galardonada como «Inventora del Año» por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile (INAPI).
Este hito científico demuestra cómo la investigación universitaria en Sudamérica puede generar soluciones en salud pública globales, atacando el problema desde la raíz preventiva antes de que aparezca la enfermedad.



