A Pedro pueblo le toca hacer cola para pagar los servicios públicos, para cobrar la pensión si la tiene, para una cita con el médico general. Si es con el especialista, tiene que esperar 6 meses o más.
A Pedro pueblo, le toca trabajar día y noche si es del caso, para llevar un pedazo de pan a su hogar. El tiene que ir a pie al trabajo, en bicicleta, o en moto y si es afortunado en su carrito particular.
Si tiene vehículo, Pedro pueblo, no tiene conductor particular, tiene que pagar los impuestos, su gasolina, comprar las llantas y hacer el mantenimiento, si quiere gozar de este privilegio.
Si tiene hijos, debe llevarlos al colegio, darles transporte y garantizar su lonchera, para que no pasen hambre.
A Pedro pueblo nadie lo protege, no tiene escoltas, peor aún , no puede soñar con andar en camionetas blindadas. Su vida vale un pepino y nadie ofrecerá un peso, si la muerte lo sorprende al voltear la esquina, cuando lo atraquen para robarle un celular.
Así es la vida de Pedro pueblo, lleno de angustias y necesidades, si es empleado mensualmente espera que llegue su salario, con el cual mitiga sus necesidades básicas. Porque con el costo de vida actual, si no trabajan marido y mujer, con un salario mínimo es muy difícil sobrevivir.
Si es desempleado, diariamente tiene que salir a ganarse la vida en el rebusque. Hay días que le irá bien y otros que regresará con las manos vacías.
El primero de enero del año próximo, quienes ostentan el título de alcaldes o gobernadores, de trabajar en el sector público, volverán al sector privado. Privados de sueldo, de prestaciones sociales, de servicios médicos, de regalos y de comilonas. Privados de camionetas blindadas, de gasolina gratis y de escoltas. Dejarán de ser el centro de atención en todos los eventos públicos y de recibir toda clase de atenciones.
Saldrán privados de estos privilegios, pero muchos con los bolsillos llenos, a darse la gran vida a costa de los impuestos nuestros. Correo: rivas1957@gmail.com

