Primero el agujero negro, luego la galaxia: el James Webb acaba de romper lo que creíamos que era el orden establecido del Universo

El hallazgo al que se refiere el titular proviene de observaciones del Telescopio Espacial James Webb (JWST) sobre un objeto conocido como Abell2744-QSO1, una diminuta galaxia observada apenas 700 millones de años después del Big Bang. Los investigadores descubrieron que el agujero negro en su centro tiene una masa de aproximadamente 50 millones de soles, mientras que la galaxia que lo rodea parece ser incluso menos masiva.

¿Por qué es tan importante?

Durante décadas, el modelo más aceptado sugería que:

  1. Primero se forman las galaxias.
  2. Dentro de ellas nacen estrellas.
  3. Algunas estrellas colapsan y forman agujeros negros.
  4. Con el tiempo, esos agujeros negros crecen hasta convertirse en supermasivos.

Sin embargo, la nueva medición del Webb indica que, en este caso, el agujero negro ya era gigantesco cuando su galaxia anfitriona apenas estaba desarrollándose. Esto sugiere que algunos agujeros negros supermasivos podrían haber surgido antes que las galaxias que hoy los albergan.

¿Se rompe la teoría del Universo?

No exactamente. Los científicos hablan de un «cambio de paradigma» porque obliga a revisar los modelos de formación de agujeros negros, pero no significa que toda la cosmología actual sea incorrecta.

Lo que sí cambia es la comprensión de cómo aparecieron tan rápido los primeros agujeros negros supermasivos. Entre las hipótesis que ganan fuerza están:

  • El colapso directo de enormes nubes de gas primordial.
  • La existencia de «semillas pesadas» de agujeros negros desde etapas muy tempranas del Universo.
  • Incluso la posibilidad de agujeros negros primordiales formados poco después del Big Bang.

La gran pregunta

Los investigadores creen que este objeto podría no ser único. Si el Webb encuentra más ejemplos similares, la idea de que los agujeros negros supermasivos ayudaron a construir las primeras galaxias, en lugar de ser un producto de ellas, podría convertirse en una de las mayores revoluciones de la astronomía moderna.

En palabras de los científicos involucrados, este descubrimiento representa una «revisión total» de los escenarios clásicos sobre el origen y crecimiento de los agujeros negros

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