Las autoridades que investigan el accidente del avión de Satena ocurrido en Norte de Santander, en el que murieron 15 personas, manejan como hipótesis inicial que las condiciones meteorológicas adversas habrían sido un factor determinante en la tragedia.
De acuerdo con los primeros reportes, en la zona donde se perdió contacto con la aeronave se registraban altos niveles de nubosidad y baja visibilidad, características propias de una región montañosa que podrían haber complicado las maniobras de vuelo, especialmente durante el ascenso o descenso.
Habitantes del sector que llegaron al lugar del impacto señalaron que no se escucharon explosiones ni detonaciones, lo que reduce la probabilidad de una causa violenta y refuerza la tesis de un accidente relacionado con factores operacionales y climáticos.
Aunque esta es la principal línea de investigación, las autoridades no descartan otras posibilidades como fallas técnicas en la aeronave o error humano, las cuales serán analizadas en el marco del proceso investigativo. Por ahora, cualquier conclusión es preliminar y se espera que los análisis técnicos y de comunicaciones permitan esclarecer con precisión lo ocurrido.




