La familia habría sido víctima de empujones, gritos, insultos y uso desmedido de la fuerza.
Redacción Extra
Un nuevo caso de presunto abuso de autoridad por parte de uniformados de la Policía Nacional ha generado preocupación e indignación en el municipio de Chiquinquirá. Los hechos se registraron la noche del sábado en el barrio La Colmena, donde una familia compartía en un encuentro social cuando, según denuncian los afectados, se presentó una intervención policial que habría terminado en agresiones físicas y verbales.
De acuerdo con el testimonio de los ciudadanos involucrados, identificados como Wilmer González, Carlos González, Faver Quintero, Angi Ibáñez y Wilson Murcia, la situación se tornó tensa tras la llegada de los uniformados, quienes, al parecer, actuaron de manera desproporcionada. Según lo manifestado por los presuntos afectados, sin mediar un diálogo adecuado, uno de los policías habría reaccionado con violencia, generando momentos de angustia y temor entre los presentes. Los hechos quedaron registrados en video, material que ha comenzado a circular y que evidenciaría el trato recibido por estas personas. En las imágenes, según denuncian, se observarían empujones, gritos y un procedimiento que ha sido calificado por la comunidad como un posible caso de abuso de autoridad.
Este tipo de situaciones ha encendido nuevamente el debate sobre los límites del accionar policial y el respeto por los derechos ciudadanos. Los denunciantes aseguraron además que este no sería un hecho aislado. Según indicaron, existiría una aparente persecución en su contra, ya que, en ocasiones anteriores, habrían sido objeto de intervenciones similares por parte de algunos uniformados. Esta situación, afirman, ha generado un ambiente de zozobra constante y desconfianza hacia las autoridades.
Frente a lo ocurrido, la comunidad hace un llamado urgente al comandante de la estación de Policía de Chiquinquirá para que se investiguen estos hechos con total transparencia y se esclarezca la conducta de los uniformados involucrados. Asimismo, se solicita la intervención de los entes de control para garantizar que, de comprobarse irregularidades, se adopten las sanciones correspondientes. Habitantes del sector también se pronunciaron, señalando que este tipo de comportamientos afectan la convivencia y deterioran la relación entre la ciudadanía y la fuerza pública. Insisten en que la labor policial debe estar basada en el respeto, la mediación y la protección de los derechos humanos, especialmente en contextos donde no se evidencia una amenaza clara al orden público.
Finalmente, este caso reabre la discusión sobre la necesidad de fortalecer los procesos de formación en derechos humanos dentro de las instituciones y de promover una cultura de tolerancia tanto en la ciudadanía como en las autoridades. La comunidad espera respuestas claras y acciones concretas que permitan evitar que hechos como este se repitan en el futuro.




