El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre la compleja situación que atraviesa Cuba desde comienzos de 2026, a raíz del bloqueo energético y petrolero impuesto por Estados Unidos, el cual ha profundizado la crisis de combustibles y generado nuevas restricciones internas en la isla para enfrentar la escasez de energía.
Petro expresó de manera explícita su rechazo al bloqueo, señalando que este tipo de medidas no contribuyen a resolver los problemas de los pueblos y, por el contrario, refuerzan situaciones de sufrimiento social y económico. En sus declaraciones, afirmó que no está de acuerdo con que se bloquee a un país y sostuvo que lo que Cuba necesita no son más sanciones, sino mayores niveles de libertad, afirmando que “no se necesitan más cadenas”.
Más allá de la crítica política, el mandatario colombiano aprovechó el contexto para plantear una propuesta estructural para el futuro de Cuba, enfocada en la transición energética. Según Petro, la isla debería avanzar decididamente hacia el abandono progresivo del petróleo y apostar por las energías limpias, especialmente la energía solar, dada la ubicación geográfica y las condiciones climáticas favorables del Caribe. Para el presidente, los cambios en las fuentes de energía no solo transforman la economía, sino también la organización y dinámica de las sociedades, por lo que no debe temerse a estos procesos históricos de transformación.
En este sentido, Petro destacó el papel estratégico de Cuba para el Caribe y para Colombia, recordando que la isla fue país garante del proceso de paz colombiano y sede clave de los diálogos que condujeron a la firma del Acuerdo de Paz de 2016, junto con Noruega. Subrayó que ese acompañamiento fue fundamental para avanzar hacia el fin del conflicto armado y expresó su agradecimiento al pueblo y al gobierno cubano por haber facilitado su territorio a solicitud del gobierno colombiano durante la administración de Juan Manuel Santos.
El presidente también hizo un llamado directo a Estados Unidos para que revise y modifique su política hacia Cuba, insistiendo en que transportar petróleo en el Caribe no debería considerarse un delito. No obstante, reiteró que, aunque el petróleo no debe ser criminalizado, es preferible que el futuro energético de la región esté basado en fuentes renovables como el sol, abundante durante la mayor parte del año.
Petro propuso además una cooperación regional latinoamericana para apoyar a Cuba en el desarrollo de un programa masivo de energía solar. Indicó que países como Colombia podrían contribuir con materias primas estratégicas, como sílice y cobre, y recordó que el país ya cuenta con capacidad para fabricar paneles solares, incluso con potencial para exportarlos si fuese necesario. Para el mandatario, esta estrategia permitiría no solo aliviar la crisis energética cubana, sino también impulsar la integración regional y el desarrollo industrial sostenible en América Latina.
Finalmente, el jefe de Estado resaltó la cultura cubana como un elemento clave de unión entre los pueblos del Caribe, América Latina e incluso Estados Unidos. Describió a Cuba como una “joya del Caribe”, con un pueblo altamente culto, cuyos saberes y expresiones culturales pueden aportar de manera significativa a la humanidad. En ese marco, lamentó que el actual bloqueo tenga su origen —según él— en una interpretación errónea promovida durante el gobierno de Iván Duque, al desconocer el rol de Cuba en el proceso de paz colombiano.
Petro concluyó reafirmando su agradecimiento a Cuba y a Noruega por su apoyo a la paz en Colombia y defendiendo la necesidad de construir relaciones internacionales basadas en la cooperación, la libertad, la sostenibilidad ambiental y el respeto entre los pueblos.




