El presidente Gustavo Petro denunció lo que calificó como una “sinvergüenzura electoral”, al acusar a varios alcaldes y políticos de usar con fines de campaña las ayudas humanitarias entregadas por el Gobierno nacional durante la emergencia causada por las fuertes lluvias en distintas regiones de Colombia.
La denuncia fue hecha durante un Consejo de Ministros en Montería, donde se analizó la gravedad de la situación por inundaciones y desastres climáticos. Allí, Petro afirmó que algunos alcaldes están entregando ayudas financiadas por el Gobierno nacional, pero atribuyéndose el mérito político, incluso incluyendo nombres de candidatos y pidiendo apoyo electoral a cambio. Según el mandatario, tanto el dinero como los alimentos provienen del Estado y no de campañas políticas.
El presidente sostuvo que esta práctica equivale a comprar votos con recursos públicos, y aclaró que no se trata de todos los políticos, pero sí de varios que, según él, son conocidos desde hace años por ese tipo de comportamientos. Recalcó que estas acciones son especialmente graves en medio de una emergencia humanitaria, donde la prioridad debería ser salvar vidas y atender a los damnificados.
En su intervención, Petro también criticó a los congresistas y partidos políticos que han cuestionado la solicitud del Gobierno a la Corte Constitucional para levantar la suspensión del decreto de Emergencia Económica y Social. Recordó que esos mismos sectores políticos fueron los que anteriormente hundieron la ley de financiamiento, lo que —según él— limitó la capacidad del Estado para responder a este tipo de crisis.
El mandatario cuestionó el discurso de esos políticos ante la ciudadanía, preguntando qué le dirán ahora al pueblo si, al mismo tiempo que critican al Gobierno, se apropian políticamente de las ayudas oficiales y se presentan como “salvadores” frente a la emergencia.
Finalmente, Petro fue aún más contundente al afirmar que estas prácticas tienen consecuencias graves. Aseguró que al desviar y manipular la ayuda humanitaria, estos actores políticos le “quitan la comida de la boca” a la gente afectada y los responsabilizó moralmente por las muertes y pérdidas ocasionadas por las inundaciones. Señaló que el impacto ha sido enorme tanto en zonas rurales como urbanas, afectando especialmente a campesinos y a poblaciones pobres, donde la situación es más crítica por la alta concentración de personas.



