Presidente Petro confirma reunión con Trump el 3 de febrero y pone el foco en cooperación antidrogas y riesgo del fentanilo

El presidente Gustavo Petro confirmó que el próximo 3 de febrero sostendrá una reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como resultado de un canal de diálogo directo que se ha venido fortaleciendo entre ambos gobiernos. El encuentro, según explicó el Mandatario durante una sesión del Consejo de Ministros, surge de la necesidad de abordar de manera frontal y directa uno de los temas más sensibles de la relación bilateral: la lucha contra el narcotráfico, con especial énfasis en la cocaína.

Petro señaló que el intercambio con Washington se intensificó precisamente por este tema y que la reunión busca que Estados Unidos conozca “de primera mano” lo que está ocurriendo en Colombia. El objetivo central del Gobierno colombiano es presentar información directa, datos propios y resultados concretos de su política antidrogas, para contrastar percepciones externas que —según el Presidente— no siempre reflejan la realidad en el territorio.

En su intervención, el jefe de Estado pidió tranquilidad a la ciudadanía mientras avanzan las conversaciones y afirmó que la cita será clave para evaluar los efectos de este canal diplomático. Para el Gobierno, el encuentro no solo apunta a sostener la cooperación con Estados Unidos, sino a hacerlo desde una relación basada en el respeto mutuo, la información completa y una comprensión más amplia del fenómeno del narcotráfico.

Uno de los ejes de la argumentación del Presidente es mostrar “qué está pasando realmente” con la lucha contra los narcóticos en Colombia. En ese marco, el director de la Policía Nacional, general William Rincón, presentó cifras del Sistema Integrado de Información y Monitoreo Antinarcóticos (SIIMA), una herramienta que, según el Gobierno, tiene ventajas frente al tradicional SIMCI por su mayor presencia en terreno, capacidad tecnológica y periodicidad en el monitoreo.

De acuerdo con la última medición del SIIMA, realizada en agosto de 2025, se registró una reducción del 56,9% en la aparición de nuevos cultivos de coca, concentrados principalmente en tres zonas críticas: Nariño, Cauca y el Catatumbo. El Presidente sostuvo que estos datos contradicen el mensaje difundido por sectores de la oposición, que afirman que los cultivos de coca se han disparado durante su Gobierno, narrativa que incluso fue utilizada por el propio presidente Trump en críticas públicas contra Colombia.

Otro punto relevante fue el comportamiento de los llamados cultivos retomados. Según las cifras oficiales, estos pasaron de 3.453 hectáreas en 2018 a 62.233 en 2022, como consecuencia del incumplimiento de los acuerdos de sustitución durante el gobierno de Iván Duque. En contraste, Petro afirmó que entre 2022 y 2025 esa tendencia se redujo a 30.851 hectáreas, gracias a un énfasis en acuerdos colectivos de sustitución voluntaria con las comunidades.

Además del tema de la cocaína, el Presidente ubicó como prioridad urgente evitar que el fentanilo se expanda en Colombia. Citando cifras de Estados Unidos, advirtió que ese país enfrenta una crisis de salud pública, con cerca de 72.000 muertes anuales asociadas a esa sustancia. En ese sentido, calificó el fentanilo como una “arma de destrucción masiva” y ordenó que las operaciones de incautación, detención e identificación de redes criminales vinculadas a ese tráfico sean una prioridad para la Fuerza Pública.

Petro sostuvo que Colombia no cuenta actualmente con la capacidad industrial para producir los insumos químicos necesarios para fabricar fentanilo, pero alertó sobre el riesgo del contrabando de precursores y de su eventual mezcla por parte de organizaciones criminales, debido a su alta rentabilidad. Para dimensionar el peligro, advirtió que cantidades mínimas de esta sustancia podrían causar muertes masivas y reconoció que ya se ha detectado su presencia en el país, aunque de manera limitada.

La reunión del 3 de febrero, según el Gobierno, marcará un nuevo capítulo en la relación entre Colombia y Estados Unidos. La postura colombiana será presentar datos verificables, explicar su enfoque integral contra el narcotráfico y subrayar que una estrategia sostenible debe incluir la reducción de la pobreza rural, el fortalecimiento de la agricultura y el cumplimiento de acuerdos con las comunidades. Para el Ejecutivo, atacar las raíces sociales y económicas del narcotráfico es clave para lograr resultados duraderos y para redefinir la cooperación bilateral en esta materia.

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