Hermosas palabras como: “Poder del pueblo”, “Justicia”,“Derechos”,“Libertad”, “Democracia”, hicieron gala el pasado domingo 21 de abril, cuando Colombia se levantó en una marcha apoteósica ante el gobierno del Presidente Gustavo Petro, expresando su inconformidad con las políticas públicas que se están realizando en su mandato, el mensaje fue contundente; un rotundo NO a la reforma a la salud, reforma pensional y laboral, y un NO a las alzas de la gasolina y del ACPM.
La voz del pueblo es la voz de Dios (Vox populi, vox Dei). Hoy, el pueblo gritó y exclamó “En Colombia la Constitución se respeta”, una manifestación por medio de la cual se exigen garantías para la ciudadanía y el respeto a las Instituciones, con el fin de que la sociedad se sienta en un país seguro, sin embargo, la ovación de su campaña referente a “El Cambio”, se destruye con los desaciertos que diariamente se cometen desde su gobierno, desvaneciendo su credibilidad debido a su inestabilidad e inseguridad institucional que representa.
La institucionalidad de Colombia se debe respetar, se debe acatar y no por eso, estamos llamando a un golpe de Estado, no por eso, desconocemos la democracia y los resultados del 19 de junio del 2022. Esto fue una defensa de la democracia por medio de la cual se dijo no a la polarización, no al populismo, no más mentiras y no más improvisación en el diseño e implementación de las políticas públicas.
Hoy, Colombia necesita que el Presidente escuche, reflexione y asuma la responsabilidad de gobernar para conducir al país hacia un verdadero camino de justicia social, donde reconozca la necesidad de un territorio seguro, insistiendo en el respeto a las Fuerzas Públicas, con el fin de que nuestros niños, niñas y jóvenes no tengan que experimentar la suspensión de sus clases escolares como consecuencia del conflicto armado que enfrentan sus territorios.
Tenemos el derecho de que se impulse una verdadera y eficaz inversión social, la cual permita que la población acceda a la infraestructura adecuada y goce de servicios públicos a los que constitucionalmente tienen derecho, no obstante, veinte (20) meses después de la campaña presidencial, las regiones conviven con el sectarismo debido a las diferencias políticas, aun cuando se promovió el ideal de que su gobierno seria de todos y para todos, lo que hoy resulta necesario y fundamental hacer realidad para el bienestar de Colombia, sin embargo, la inadecuada gobernanza ha hecho que las acciones se encaminen en beneficiar otros intereses, lejos de gobernar para satisfacer las verdaderas necesidades de los colombianos.
La población ha demostrado que la política en Colombia pasó de ser un problema de izquierda, centro o derecha, a ser una fuerza ciudadana, que se fortalece con los jóvenes que reclaman el verdadero cambio, con los campesinos que buscan mejorar sus condiciones de vida, con los empresarios que aman profundamente a nuestro país, quienes están dispuestos a seguir generando empleo, con el personal asistencial de salud quienes son incansables cuando de salvar vidas se trata, con las mujeres que con su carácter y determinación siguen siendo el pilar fundamental de la sociedad, y el adulto mayor que con su conocimiento y sabiduría nos impulsan a desear un país mejor.
Hoy la política se engrandece con el espíritu que cada ser tiene en su interior, clamando garantías para tener una vida digna y segura. Esperamos que la respuesta del Gobierno Petro sea coherente con el gran mensaje que los colombianos dimos el pasado 21 de abril.

