Presidencia llamó la atención a Carlos Carrillo por críticas públicas sobre Daniel Quintero y exige disciplina interna

Un nuevo episodio de tensiones internas sacude al Gobierno del presidente Gustavo Petro, luego de que la Presidencia llamara la atención al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, por sus críticas públicas contra Daniel Quintero, actual superintendente de Salud.

El hecho se originó tras un mensaje publicado por Carrillo en la red social X, en el que cuestionó duramente el papel de Quintero dentro del Gobierno, especialmente en relación con su llegada al proceso del Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag). En su pronunciamiento, el funcionario afirmó que el exalcalde de Medellín llegaría “a hacer show”, poniendo en duda su aporte real en la lucha contra la corrupción.

El llamado de atención desde Presidencia

La reacción del Ejecutivo no se hizo esperar. Desde el equipo de comunicaciones estratégicas de la Casa de Nariño, encabezado por Andrés Hernández, se le recordó a Carrillo la Directiva Presidencial No. 3 de 2026, la cual establece que las diferencias dentro del Gobierno deben tramitarse por canales internos y no mediante declaraciones públicas.

En el mensaje oficial se le pidió explícitamente evitar generar controversias públicas sobre decisiones del presidente, subrayando que la vocería institucional debe mantenerse centralizada para evitar contradicciones dentro del Ejecutivo.

Este lineamiento hace parte de una estrategia del Gobierno Petro para mantener cohesión política y controlar el impacto mediático de las disputas internas, especialmente en un contexto de alta polarización.

La respuesta de Carrillo y la controversia

Lejos de retractarse, Carrillo defendió su postura. Aseguró que sus inquietudes ya habían sido planteadas internamente, pero que no habían recibido respuesta, lo que lo llevó a hacer públicas sus críticas.

El director de la UNGRD también reiteró que considera un error la permanencia de Quintero en el Gobierno, argumentando que su presencia podría afectar la credibilidad del proyecto político y debilitar la lucha contra la corrupción.

Un conflicto que viene creciendo

Este episodio no es aislado. Las diferencias entre Carrillo y Quintero se remontan a semanas atrás, cuando el funcionario cuestionó abiertamente su designación como superintendente de Salud, calificándola como un “yerro enorme” que podría beneficiar a la oposición.

La llegada de Quintero al Gobierno ha generado divisiones incluso dentro del propio sector afín al presidente Petro, debido a cuestionamientos sobre su gestión pasada y procesos judiciales en curso.

Impacto político y lectura del episodio

El llamado de atención de la Presidencia no solo evidencia una incomodidad con las declaraciones de Carrillo, sino que también refleja el interés del Gobierno por evitar fracturas públicas que puedan ser capitalizadas por la oposición.

Analistas consideran que este tipo de tensiones internas podría afectar la gobernabilidad y la percepción pública del Ejecutivo, especialmente en momentos en los que el Gobierno enfrenta múltiples retos políticos y reformas estructurales en discusión.

Además, el episodio pone sobre la mesa un dilema recurrente en la administración Petro: el equilibrio entre la libertad de opinión de sus funcionarios y la necesidad de disciplina institucional.

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