A menos de dos semanas del cambio de Gobierno, el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), todavía bajo la administración de Gustavo Petro, firmó los contratos que garantizarán la realización de la ceremonia de transmisión de mando en la que Abelardo de la Espriella asumirá la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto.
La contratación ocurre en medio de la controversia política y jurídica por la intención del presidente electo de realizar su posesión fuera de Bogotá, específicamente en el departamento del Cauca y, según algunas propuestas conocidas durante las últimas semanas, incluso en una instalación militar. Mientras ese debate continúa, el Gobierno saliente avanzó con la contratación necesaria para asegurar que el acto protocolario pueda realizarse.
El contrato ya fue firmado
Según los documentos conocidos por El Espectador, el Dapre suscribió un convenio con la Corporación para el Desarrollo Regional, entidad que será responsable de coordinar buena parte de la logística de la ceremonia presidencial.
Entre las obligaciones contempladas en el contrato se encuentran:
- La planeación y producción de la transmisión de mando.
- La presentación de cartas credenciales de las misiones especiales extranjeras.
- La organización del protocolo diplomático.
- La ceremonia de despedida del presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño.
- El saludo oficial del cuerpo diplomático al nuevo mandatario.
- La recepción protocolaria ofrecida por el nuevo presidente.
- La instalación y desmontaje de infraestructura temporal para los diferentes eventos oficiales.
¿Cuánto costará la posesión?
Los registros oficiales indican que el contrato para la transmisión de mando tiene un costo cercano a 3.500 millones de pesos colombianos.
La cifra representa aproximadamente 280 millones de pesos más que el costo de la posesión presidencial de Iván Duque en 2018.
No obstante, dentro del convenio firmado se aclara que no están incluidos varios servicios relacionados con la difusión del evento, entre ellos:
- Producción audiovisual.
- Comunicaciones estratégicas.
- Cobertura de prensa institucional.
- Transmisión televisiva oficial.
En ceremonias anteriores estos servicios fueron contratados de manera independiente. Por ejemplo, en la posesión presidencial de 2022 se celebró un contrato adicional con RTVC cercano a 1.500 millones de pesos para la transmisión del acto.
El debate por el lugar de la ceremonia continúa
Aunque el contrato menciona la ceremonia «ante el Congreso de la República», el sitio definitivo donde se desarrollará el acto todavía ha sido motivo de discusión política.
Abelardo de la Espriella propuso trasladar la posesión al departamento del Cauca como un gesto simbólico hacia las regiones más afectadas por la violencia y como una muestra de respaldo a la Fuerza Pública.
El Senado ya aprobó trasladar temporalmente su sede para la ceremonia, decisión que constituye un paso importante para materializar esa propuesta. Sin embargo, el cambio aún ha generado cuestionamientos de distintos sectores políticos y ha abierto un debate sobre la conveniencia, los costos logísticos y el simbolismo institucional de realizar la posesión fuera del tradicional escenario del Capitolio Nacional.
Un protocolo que va más allá del acto de juramento
La transmisión de mando presidencial comprende una agenda protocolaria mucho más amplia que el momento en el que el nuevo jefe de Estado presta juramento.
Durante varios días se desarrollan actividades oficiales como:
- Recepción de delegaciones internacionales.
- Encuentros con representantes diplomáticos.
- Ceremonias de despedida del mandatario saliente.
- Actos de bienvenida al nuevo presidente.
- Eventos oficiales en la Casa de Nariño.
- Coordinación logística con entidades estatales y organismos de seguridad.
Por ello, buena parte del presupuesto corresponde a infraestructura, transporte, protocolo, montaje técnico y atención a invitados nacionales e internacionales.
Un proceso que avanza mientras persisten las diferencias políticas
La firma de estos contratos demuestra que el Gobierno saliente continúa ejecutando las tareas administrativas necesarias para garantizar una transición institucional ordenada, independientemente de las diferencias políticas existentes entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella.
En las últimas semanas ambos líderes han mantenido posturas encontradas sobre la organización de la ceremonia, especialmente respecto al lugar donde debería realizarse la posesión y el uso de instalaciones militares. Pese a ello, la contratación logística ya quedó asegurada para permitir el desarrollo de los actos oficiales programados para el próximo 7 de agosto.




