Denuncian extraños métodos para hacerlos desaparecer.
Una creciente preocupación se apoderó de los habitantes de la vereda Peña Negra, en zona rural entre Duitama y Tibasosa, tras la denuncia del presunto robo de varios perros en circunstancias que hoy generan miedo e incertidumbre. Según relata Esteban Joya Niño, dueño de una de las mascotas, en las últimas horas se han presentado desapariciones inexplicables de mascotas que, minutos antes de perderse, habrían sido vistas consumiendo alimentos sospechosos dejados en diferentes puntos del sector. La situación ha encendido las alarmas entre la comunidad, que asegura que este tipo de hechos no son habituales. Aunque es común que los perros se desplacen libremente entre viviendas cercanas, los dueños coinciden en que sus animales no suelen alejarse por largos períodos ni desaparecer sin dejar rastro, lo que aumenta la sospecha de que se trataría de una acción premeditada.
Uno de los casos más comentados es el de un perro conocido como Max Canelo, cuya desaparición ha movilizado a vecinos y habitantes de la zona. A través de redes comunitarias y mensajes, se ha intensificado su búsqueda, pero hasta el momento no hay pistas claras sobre su paradero. Sin embargo, este no sería un caso aislado, ya que otras familias han comenzado a reportar situaciones similares. El temor crece ante la posibilidad de que detrás de estos hechos exista un patrón o incluso una red dedicada al hurto de mascotas, situación que ha generado zozobra entre quienes consideran a sus perros como parte fundamental de sus hogares. Algunos residentes afirman haber visto movimientos sospechosos de personas desconocidas en la zona, lo que aumenta la tensión.
Además del impacto emocional, la desaparición de estos animales también representa una afectación directa a la seguridad rural, ya que muchos cumplen funciones de vigilancia en fincas y viviendas. La comunidad teme que estos hechos se sigan repitiendo si no se toman medidas urgentes. Ante esta situación, los habitantes hicieron un llamado a las autoridades para que adelanten investigaciones y se determine si efectivamente se trata de robos organizados. También solicitaron mayor presencia institucional y controles en el sector para prevenir nuevos casos.
Mientras tanto, los residentes han comenzado a tomar medidas preventivas como mantener a sus mascotas bajo supervisión, evitar que consuman alimentos de origen desconocido y fortalecer la comunicación entre vecinos para alertar sobre cualquier situación sospechosa. El mensaje es claro: el miedo se instaló en la vereda y la incertidumbre crece con cada nuevo caso reportado.




