En algunas regiones afectadas por el terremoto, la población enfrenta una situación especialmente difícil porque a los daños materiales se suma la presencia de grupos armados. En Sipí, Chocó, por ejemplo, habitantes que ya habían sufrido los efectos del sismo también han tenido que enfrentar desplazamientos y enfrentamientos entre organizaciones armadas.
La situación demuestra que la reconstrucción no puede limitarse a reparar edificios y carreteras. En varias comunidades se requiere también recuperar la seguridad, garantizar el regreso de las familias desplazadas y permitir que escuelas, centros de salud y actividades económicas vuelvan a funcionar normalmente.




