Preocupación en Boyacá por caída del carbón

La reducción en las exportaciones de carbón durante 2025 encendió las alertas en Boyacá, donde la economía y el empleo dependen mayoritariamente de este sector. Más de 20.000 puestos de trabajo se habrían perdido en varios municipios mineros del departamento.

Las cifras oficiales de exportaciones publicadas por el DANE correspondientes a 2025 evidenciaron un cambio histórico en la balanza comercial del país: por primera vez en 25 años, las exportaciones de café superaron a las de carbón. Mientras el café alcanzó ventas externas por US$5.788 millones, el carbón registró US$4.901 millones, una diferencia del 18,1 %.

Aunque el dato refleja un crecimiento del sector agropecuario a nivel nacional, en Boyacá la situación genera preocupación. Según explicó Jacinto Pineda, profesor de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), el departamento depende en más de un 95 % de sus exportaciones del carbón y las esmeraldas, lo que lo hace altamente vulnerable frente a la caída del sector minero.

De acuerdo con el análisis del académico, durante 2025 las exportaciones de hulla, semicoque y coque cayeron un 31 %, lo que llevó a que Boyacá registrara una reducción del 17,2 % en sus exportaciones totales, convirtiéndose en el tercer departamento más afectado del país, después de La Guajira y el Cesar. Actualmente, el 68,3 % de las exportaciones boyacenses corresponden a derivados del carbón.

Pineda señaló que este comportamiento responde, en parte, a decisiones de política pública del Gobierno nacional, orientadas a priorizar el sector agropecuario y a desestimular las exportaciones asociadas a combustibles fósiles. A su juicio, esta transición no ha sido acompañada de estrategias claras para los territorios con alta dependencia minera, como Boyacá.

El impacto se ha sentido con fuerza en el empleo. Según el docente, la caída en las exportaciones de carbón ha provocado la pérdida de al menos 20.000 puestos de trabajo en municipios como Samacá, Socha, Tasco, Paipa y Tópaga, afectando directamente a las comunidades mineras y a la economía local.

Además de las consecuencias sociales, el profesor advirtió efectos negativos sobre las finanzas públicas del departamento, debido a la disminución de ingresos por regalías, en un contexto en el que las cuentas fiscales ya presentan debilidades estructurales.

Finalmente, Pineda insistió en la necesidad de asumir con seriedad la transición energética en Boyacá, señalando que apenas el 1,3 % de las exportaciones departamentales corresponde a la industria alimentaria, lo que evidencia la falta de diversificación productiva y la urgencia de pensar estrategias de desarrollo a largo plazo.

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