Portugal está conciente que no tuvo la fase de grupos esperada 

Portugal sabe que llegó a los dieciseisavos por la puerta de atrás y que el nivel mostrado no alcanza para ir lejos

El entorno portugués ha vivido semanas de tensión interna que difícilmente se ocultan detrás de las declaraciones oficiales. El empate 1-1 ante Congo en el debut encendió las alarmas, el 0-0 ante Colombia las confirmó, y entre ambos partidos estalló la bomba más incómoda: varios jugadores del vestuario filtraron que Cristiano Ronaldo, a sus 41 años jugando todos los minutos, es “uno más de la nómina”, una frase que generó un terremoto mediático en Portugal y puso en cuestión la autoridad de Roberto Martínez para gestionar la convivencia entre la leyenda viviente y una generación de jugadores que ya no lo necesita como líder sino como compañero. CR7 respondió con su habitual desafío: “Ya son 23 años como profesional y siempre que las cosas no van bien es Cristiano, está acabado, está viejo.”

La autocrítica dentro del grupo es real aunque se exprese con cautela pública. Bruno Fernandes y Bernardo Silva, dos de los mejores mediocampistas del mundo, llegaron a sentarse en el banco ante Colombia por decisiones tácticas que nadie terminó de entender, mientras el equipo acumulaba su segundo partido sin goles con Ronaldo de titular indiscutible. Martínez reconoció que el equipo tiene margen de mejora pero insistió en que CR7 está físicamente preparado para jugar noventa minutos. Lo cierto es que hoy ante Croacia Portugal necesita mostrar una versión completamente diferente a la de la fase de grupos, porque con el nivel mostrado hasta ahora, un equipo tan experimentado y organizado como el de Modric los puede dejar fuera del torneo sin demasiadas dificultades.

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