¿Por qué se da la fibromialgia? Estas son sus posibles causas

La fibromialgia es una enfermedad crónica que puede provocar dolor generalizado en diferentes partes del cuerpo, además de cansancio persistente, alteraciones del sueño y dificultades de concentración. Aunque es una condición cada vez más reconocida, los especialistas todavía no han establecido una causa única que explique por qué aparece. Las investigaciones apuntan a una combinación de factores genéticos, neurológicos, físicos y ambientales.

Uno de los principales hallazgos científicos es que las personas con fibromialgia pueden presentar una mayor sensibilidad al dolor. El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos (NIAMS) explica que existen alteraciones en las vías neuronales encargadas de transmitir y recibir las señales de dolor, lo que puede hacer que determinados estímulos sean percibidos de manera más intensa.

¿Cuál es la causa de la fibromialgia?

Hasta el momento, no existe una causa única comprobada. Los investigadores consideran que la enfermedad probablemente aparece como resultado de la interacción de diferentes factores que pueden modificar la forma en que el sistema nervioso procesa las señales de dolor.

Mayo Clinic señala que los síntomas pueden comenzar después de determinados acontecimientos, como una lesión física, una cirugía, una infección o un periodo de estrés emocional importante. Sin embargo, también hay personas en las que las molestias aparecen de manera gradual y no pueden relacionarse con un desencadenante específico.

1. Factores genéticos

La genética podría desempeñar un papel importante. La fibromialgia suele presentarse en varios integrantes de una misma familia, lo que indica que determinados cambios genéticos podrían aumentar la susceptibilidad de algunas personas.

Esto no significa que una persona con familiares que padecen fibromialgia necesariamente vaya a desarrollar la enfermedad. De acuerdo con el NIAMS, también se presentan casos en personas que no tienen antecedentes familiares conocidos.

2. Alteraciones en el procesamiento del dolor

Una de las principales líneas de investigación está relacionada con el funcionamiento del sistema nervioso. Los estudios indican que en la fibromialgia pueden producirse cambios en las vías que procesan las señales dolorosas.

Mayo Clinic explica que una estimulación nerviosa repetida podría generar modificaciones en el cerebro y la médula espinal, haciendo que los receptores relacionados con el dolor respondan de manera exagerada tanto a estímulos dolorosos como a algunos que normalmente no deberían producir dolor.

3. Lesiones o acontecimientos físicos

En algunas personas, los primeros síntomas aparecen después de un acontecimiento físico importante. Accidentes, lesiones o procedimientos quirúrgicos han sido identificados como posibles desencadenantes en determinados pacientes.

Sin embargo, esto no significa que una lesión sea necesariamente la causa directa de la enfermedad. La evidencia disponible apunta a que podría actuar como uno de varios factores desencadenantes en personas que ya presentan cierta susceptibilidad.

4. Infecciones

Algunas infecciones también han sido relacionadas con el comienzo o empeoramiento de los síntomas. Los especialistas señalan que determinadas enfermedades infecciosas pueden actuar como posibles desencadenantes, aunque no se ha identificado una infección específica como causa directa de la fibromialgia.

Por esta razón, no es correcto afirmar que una determinada infección necesariamente provoca fibromialgia. La relación puede depender de múltiples factores individuales.

5. Estrés físico y emocional

Los periodos de estrés intenso o prolongado también aparecen entre los posibles factores asociados con el inicio de los síntomas. Mayo Clinic señala que un acontecimiento emocional importante puede preceder la aparición de la enfermedad en algunas personas.

No obstante, esto no significa que la fibromialgia sea simplemente consecuencia del estrés. Se trata de un trastorno complejo en el que intervienen mecanismos relacionados con el procesamiento del dolor y otros factores biológicos.

Enfermedades que pueden estar asociadas

Las personas que tienen determinadas enfermedades pueden presentar una mayor probabilidad de desarrollar fibromialgia. Entre ellas se encuentran la artritis reumatoide, el lupus, la osteoartritis y otras enfermedades que producen dolor crónico. También puede coexistir con ansiedad, depresión, síndrome de intestino irritable y otras condiciones.

Tener alguna de estas enfermedades, sin embargo, no significa automáticamente que una persona vaya a desarrollar fibromialgia ni que una de ellas sea necesariamente la causa de la otra.

¿Cuáles son los principales síntomas?

El síntoma más característico es el dolor generalizado y persistente, que puede sentirse en diferentes zonas del cuerpo. A esto pueden sumarse fatiga, problemas para dormir y dificultades para concentrarse o mantener la atención, conocidas comúnmente como “fibroniebla”.

También pueden aparecer rigidez muscular y articular, sensibilidad al tacto, hormigueo, dolores de cabeza y molestias digestivas. La intensidad de los síntomas puede variar considerablemente entre personas.

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

Actualmente no existe una prueba de laboratorio o una imagen médica específica que por sí sola confirme la fibromialgia. El diagnóstico se realiza principalmente mediante la evaluación de los síntomas, la historia clínica y el examen médico, mientras se descartan otras enfermedades que pueden producir manifestaciones similares.

Por ello, cuando una persona presenta dolor generalizado durante un periodo prolongado, fatiga o problemas de sueño, es importante acudir a un profesional de la salud para determinar qué está provocando los síntomas.

¿La fibromialgia tiene cura?

Actualmente no existe una cura definitiva para la fibromialgia, pero existen diferentes estrategias para controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida. El tratamiento puede incluir actividad física adaptada, terapias psicológicas y conductuales, medicamentos y otras medidas destinadas a mejorar el sueño y controlar el dolor.

La recomendación de los especialistas es evitar automedicarse o atribuir cualquier dolor generalizado a la fibromialgia sin una valoración médica. Debido a que sus síntomas pueden parecerse a los de otras enfermedades, obtener un diagnóstico adecuado es fundamental para determinar el tratamiento más apropiado.

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