Una lluviosa tarde, Yejin prepara un almuerzo para sus amigas en el apartamento donde vive, felizmente soltera, en las afueras de Seúl, Corea del Sur.
Mientras comen, una de ellas muestra en su móvil la imagen de un ya trillado meme con la caricatura de un dinosaurio. «Ten cuidado», dice el dinosaurio. «No te vuelvas extinta como nosotros».
Todas las mujeres se ríen.
«Es chistoso, pero sombrío, porque sabemos que podríamos causar nuestra propia extinción», dice Yejin, una productora de televisión de 30 años.
Ni ella ni ninguna de sus amigas planean tener hijos. Son parte de una creciente comunidad de mujeres que optan por una vida libre de hijos.
Corea del Sur tiene la tasa más baja de natalidad del mundo, y continúa en descenso, batiendo sus propios e increíblemente bajos récords impuestos año tras año.
Las cifras divulgadas este miércoles registran que cayó otro 8% en 2023 a 0,72.
Eso representa el número de hijos que una mujer esperaría tener en el curso de su vida. Para que una población logre mantenerse estable, el número debería ser 2,1.
Si esta tendencia continúa, se estima que la población surcoreana quedaría reducida a la mitad para el año 2100.

