El Mayor (r) Antauro Humala es, junto al exdictador Alberto Fujimori, el candidato más sobresaliente dentro de la actual situación política del Perú.
Reconocido por sublevarse dos veces, primero contra el propio Fujimori en Locumba, y luego contra el gobierno de Alejandro Toledo (quien terminó enredado en el Caso Odebrecht) en el famoso «Andahuaylazo».

Sin embargo, esos son acontecimientos pertenecen al pasado. Antauro ya pagó 18 años de prisión por los sucesos del año 2005 en Andahuaylas, una región al sur del Perú.

En 2011, el hermano de Antauro, Ollanta Humala, asumió democráticamente la presidencia del Perú y contrario a lo que buena parte de la opinión pública suponía, no indultó al Mayor, dejándolo en prisión por levantarse en armas en una rebelión que el mismo Ollanta apoyó desde el extranjero. Hecho que significó una traición mortal.
Con el paso de los años y las investigaciones fiscales se determinó que Ollanta había recibido dineros de manera ilegal, sobornos, etcétera. Cuando esto salió a la luz pública, tanto Antauro como el jerarca de los Humala, Don Isaac Humala, exhortaron a Ollanta al suicidio a través de una carta publicada en la prensa peruana.

Así las cosas, y tras el evidente desastre que han sido los últimos presidentes del Perú, la población está cansada de las mismas mentiras de siempre, está cansada de la impunidad y está cansada de los discursos desgastados.
El escenario político peruano es tan grave, que nadie cree ni en derechas ni en izquierdas. Desde la restauración de la democracia, a principios del presente siglo, buena parte de quienes han ocupado la máxima magistratura de lo que alguna vez fue el Tahuantinsuyo, han terminado en la cárcel o se han suicidado para no terminar en ella, como es el caso del líder aprista Alan García.
Antauro Humala se apropia de la indignación del pueblo peruano, sobre todo del Perú profundo, del Perú más pobre, del Perú azotado (en los 80 y 90 s) por el terrorismo de Sendero Luminoso, y posteriormente dejado en el olvido por los gobiernos de paso.


Con un discurso radical, con una postura en muchos casos extrema, Antauro encarna la esperanza de que se haga justicia en las tierras de Tupac Amaru.
¿Cuál es la ideología de Antauro Humala?
De todas las cualidades que llaman la atención del candidato etnonacionalista del Perú, una de las más interesantes es su ideología.
Con un pensamiento que oscila entre el radicalismo exacerbado y el retorno a la tierra como una forma de exaltar el pasado imperial, Antauro promueve ideas como la Internacional Incaica, que consiste en unir al Perú con Bolivia y el Ecuador, como alguna vez estuviera unificado bajo el mandato de los Incas.
Pero, el pensamiento del Mayor retirado también es violento. Es así, como una de sus consignas más conocidas, se basa en la ejecución de los que él considera son «presidelincuentes»: Fujimori, Ollanta, Pedro Pablo Kuczynski, Toledo. Para llevar a cabo tal tarea, promete desconocer la constitución creada por Fujimori y remitirse a la inmediatamente anterior, la constitución del 79 creada por el padre moral de Antauro Humala, el General Juan Velasco Alvarado.

El vínculo ideológico entre Antauro y el General Velasco es más amplio, y luego llegaremos a ese punto. En todo caso, bastará decir, que el proyecto etnonacionalista recoger muchas de las propuestas del Gobierno militar de Velasco Alvarado.

¿Qué son etnonacionalismo, etnocacerismo y «raza cobriza»?
Conceptos intrincados y de difícil definición, no por la complejidad de su significado, sino por lo absurdo que resulta en el siglo XXI hablar de «razas» y «etnias nacionales». Sin embargo, corramos el riesgo, no menor, de intentar descifrar a qué se refiere Antauro cuando se remite a estos términos.
Primero, debemos tener presente que según palabras del mismo Antauro, en el Perú hay todo un mestizaje, sin embargo, dentro de ese mestizaje la genética que predomina es la parte «cobriza», es decir, el lado cholo, indio, nativo… De manera, que para Humala, la biología mayoritaria de descendencia quechua es un factor muy importante.

Factor que suele alterarlo un poco, cuando se esfuerza en explicar cómo la minoría criolla-blanca, cuyo porcentaje es irrisorio en comparación al número de aquellos en cuyas venas abunda la sangre nativa, de cómo esa minoría oprime a la mayoría nacional. Y de cómo esa minoría blanca-criolla, no solo proviene de familias extranjeras, sino que además obedece a intereses extranjeros, globales, y no a intereses nacionales. Este párrafo podría ser considerado el credo o el padrenuestro del etnonacionalismo de Antauro Humala.
Esta división entre lo nacional-nativo y lo extranjero-criollo, es la espada con la que Humala ataca a diestra y siniestra a todos sus adversarios. Esta división le permite deslastrarse de cuestiones como izquierda o derecha, así como también de términos como «terrorismo» y todo eso.
Dicha liberación le facilita muchas cosas. Sobre todo, ingresar en el imaginario colectivo como un «político nuevo, limpio, sin más error que el de levantarse en armas contra la dictadura fujimorista y luego contra el nacionalmente desaprobado Alejandro Toledo».
Cabe destacar que tal discurso incendiario y «alucinado» ha calado con bastante éxito en la población peruana. Antauro Humala se alimenta del odio de la gente a los políticos tradicionales del Perú y basándose en la promesa del cambio más radical en la historia peruana, es decir, en lo que él mismo llama la refundación de la República del Perú, ha logrado consolidarse como uno de los candidatos más sonados para ganar las elecciones del 2026.
Continuará…

