Por medio de la música en Tumaco mitigan las secuelas de la violencia

En medio de un territorio marcado por la adversidad y el dolor causado por décadas de violencia, la fundación Bejuco, en Tumaco, surge como una oportunidad, tejiendo redes de paz a través de la música.

Con el programa Sonidos para la Construcción de Paz (Pscp), ejecutado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, esta fundación ha emprendido un viaje hacia la transformación social, destacando la riqueza cultural y tradicional de la Costa Pacífica nariñense.

Ritmos

En el marco de esta iniciativa radica el valor de la marimba, cuyos ritmos resuenan como un canto de resistencia y esperanza en cada rincón de este territorio golpeado.

La fundación Bejuco, a través de su formador Juan Carlos Mindinero, se ha propuesto mantener viva la llama de las músicas tradicionales, reconociendo en ellas un elemento crucial de identidad y resistencia.

«Es la herramienta que tenemos para, en medio de las dificultades, poder cantar, bailar, creo que es un elemento de resiliencia potente», expresa Mindinero sobre el papel fundamental que desempeña la música en la construcción de paz.

Derechos

El programa Pscp no solo promueve el fortalecimiento de prácticas musicales, sino que también se erige como un bastión de garantía de derechos y promoción de culturas de paz en Colombia. A través del impulso de la música, se brindan oportunidades a los jóvenes de la región, ofreciendo alternativas en un entorno muchas veces adverso.

Las comunidades, guiadas por los sonidos de la marimba y otros instrumentos tradicionales, encuentran en la música espacios de reconciliación y reconstrucción social. Estas melodías no solo son un bálsamo para el alma herida por el conflicto armado, sino también un vehículo para enfrentar las dificultades y transformar el dolor en esperanza.

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Reconstruir

Para Juan Carlos Mindinero, la labor va más allá del mero aprendizaje musical: «Además de los conocimientos, nos convertimos en protectores de vida desde las aulas. Creo que eso es lo más importante». Estas iniciativas comunitarias, enfocadas en prácticas artísticas y musicales, no solo nutren el alma, sino que también permiten comprender la conexión profunda entre la música y el territorio que habitamos.

Con especial atención en municipios Pdet y Zomac, así como en pueblos étnicos y población víctima del conflicto armado, estas iniciativas buscan reconstruir el tejido social desde la raíz, promoviendo la paz a través de los sonidos que han sido parte integral de la historia y la identidad de estas comunidades.