La posibilidad de reactivar proyectos de fracking durante el próximo gobierno continúa generando un intenso debate en Colombia, especialmente por las preocupaciones sobre el futuro del Páramo de Santurbán, uno de los ecosistemas más importantes del país y fuente de agua para más de dos millones de personas en Santander y Norte de Santander. La controversia tomó fuerza luego de que Fabio Arjona, designado como próximo ministro de Ambiente, afirmara en una entrevista que el nuevo Gobierno considera que el fracking debe implementarse para fortalecer la seguridad energética del país y aseguró que esta técnica puede desarrollarse bajo estrictos controles ambientales. Sin embargo, el funcionario también sostuvo que estas actividades no se realizarían dentro de áreas protegidas como parques nacionales o zonas ambientalmente restringidas.
Las declaraciones despertaron la reacción de organizaciones ambientalistas y del Comité para la Defensa del Agua y del Páramo de Santurbán, cuyos integrantes reiteraron su rechazo a cualquier iniciativa que pueda poner en riesgo los ecosistemas estratégicos de la región. Durante las últimas semanas se han realizado movilizaciones en Bucaramanga para exigir que se mantenga la protección del páramo y para rechazar tanto la minería de gran escala como el uso del fracking en zonas cercanas. Los colectivos sostienen que cualquier proyecto de explotación de hidrocarburos o minerales podría afectar las fuentes hídricas que abastecen a millones de colombianos, mientras el debate sobre el futuro energético y ambiental del país continúa abierto.




