Bogotá, 6 de febrero de 2026 — El Estadio Nemesio Camacho El Campín, uno de los escenarios deportivos más emblemáticos del centro de Bogotá, se encuentra en medio de una polémica inédita por el estado de su césped, una situación que ha puesto en jaque el desarrollo de partidos de la Liga BetPlay, generado tensiones entre clubes, autoridades y la empresa encargada de su operación, y avivado el debate sobre el uso y gestión de este espacio público histórico.
Un problema que se intensifica
La controversia estalló tras el deterioro evidente del terreno de juego durante un partido reciente entre Millonarios e Independiente Medellín, donde la cancha estaba visiblemente encharcada, con parches de barro y zonas sin césped, lo que obligó a la suspensión del encuentro a mitad del segundo tiempo ante el riesgo para los jugadores.
Ese episodio no fue un hecho aislado, sino la culminación de semanas de quejas sobre la gramilla, que según críticos ha perdido su calidad habitual debido al sobreuso por eventos no deportivos, especialmente conciertos masivos y actividades culturales programadas con poca separación respecto a los partidos de fútbol.
Dimayor toma decisión drástica
Frente a la magnitud del problema, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) decidió tomar medidas contundentes: anunció que tres partidos programados en El Campín para esta semana serán reprogramados, entre ellos compromisos de Millonarios, Santa Fe y Fortaleza, al considerar que el campo “compromete la integridad de los futbolistas, la calidad del espectáculo y la imagen de la ciudad”.
Las decisiones incluyen el aplazamiento de los encuentros Millonarios vs. Deportivo Pereira, Independiente Santa Fe vs. Atlético Nacional y Fortaleza vs. América de Cali, provocando molestia entre aficionados, clubes y medios deportivos.
Culpables y confrontaciones
El centro del debate gira en torno a Sencia, la empresa que administra El Campín bajo un esquema de asociación público-privada y que también lidera el proyecto de construcción del nuevo estadio en Bogotá. Autoridades deportivas y dirigentes de clubes han señalado directamente a la firma por la degradación del terreno de juego, acusándola de priorizar eventos de entretenimiento sobre las necesidades del fútbol profesional.
Gustavo Serpa, presidente de la junta directiva de Millonarios, no ocultó su frustración y calificó el estado de la gramilla como “una vergüenza”, subrayando que la capital de Colombia merece un escenario digno para el espectáculo futbolístico y para la seguridad de los jugadores.
También desde Santa Fe las críticas han sido duras, coincidiendo en que las condiciones actuales son “imposibles” para disputar partidos de alto rendimiento y que la gestión debe asumir responsabilidad por los compromisos adquiridos.
Autoridades intensifican acciones
Las autoridades distritales, lideradas por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), realizaron inspecciones técnicas y se reunieron con representantes de Sencia para establecer una serie de compromisos orientados a mejorar el estado del césped y evitar que la crisis se agrave. Como parte de ese acuerdo, se decidió suspender temporalmente la programación de eventos culturales durante febrero para permitir que la gramilla se recupere.
Lluvias y problemas técnicos
Desde la empresa concesionaria se ha reconocido que el proceso de recuperación ha tenido contratiempos, en parte por condiciones climáticas adversas y lluvias excepcionales que han dificultado el drenaje y el mantenimiento del césped. Sencia ha señalado que trabaja con equipos técnicos y tecnología para restaurar la cancha lo antes posible, aunque aún no hay una fecha clara para la total normalización del campo de juego.
Advertencias internacionales y futuro incierto
La polémica también ha trascendido fronteras deportivas: Conmebol, el máximo organismo de fútbol sudamericano, ha manifestado su preocupación por las imágenes del césped y ha advertido que, en estas condiciones, el estadio no sería apto para albergar partidos de torneos continentales como la Copa Libertadores o la Sudamericana.
El controvertido debate sobre El Campín refleja una tensión más amplia en la capital: cómo equilibrar el uso comercial y cultural de espacios emblemáticos sin sacrificar la esencia deportiva y las condiciones óptimas para el fútbol profesional. La discusión, hasta ahora, ha colocado en el centro del escrutinio tanto a las autoridades como a los operadores privados, y ha puesto a prueba la paciencia de aficionados que exigen respuestas claras y acciones eficaces.




