La política colombiana volvió a vivir una polémica esta semana cuando María Fernanda Cabal, senadora del partido Centro Democrático y precandidata presidencial, publicó un comentario en redes sociales que fue interpretado como una burla hacia los tatuajes de su colega, la senadora María José Pizarro, perteneciente al Pacto Histórico. El intercambio, que se dio en la plataforma X (antes Twitter), desató una ola de reacciones y críticas tanto de figuras públicas como de ciudadanos, avivando el debate sobre los límites del discurso político y el respeto entre representantes electos.
La senadora Pizarro había compartido con sus seguidores fotografías de sí misma recibiendo tatuajes en los brazos, junto a un mensaje que resaltaba su conexión con las raíces culturales y ambientales de Colombia: “Llevo conmigo a nuestro pueblo. Cuidar el jaguar es cuidar el país que estamos construyendo: digno, soberano, vivo y en paz”.
En respuesta a eso, Cabal publicó: “Ya no puede ir a El Salvador. Parece una representante de los Maras Salvatruchas”, en alusión a la connotación negativa que en ese país se asocia con ciertos símbolos y tatuajes ligados a pandillas. Este comentario fue interpretado por muchos como una burla o estigmatización sobre la apariencia corporal de Pizarro.
La reacción de Pizarro fue inmediata y contundente. Citando un precedente reciente en el que diversas voces criticaron la burla del caricaturista Matador hacia la apariencia física de otra senadora (Paloma Valencia), Pizarro señaló: “¿No que era despreciable burlarse del físico? Parece que su moral es selectiva. El verdadero peligro son sus ideas, no mis tatuajes”. Además, instó a la senadora Valencia a expresar solidaridad frente a lo que calificó como un caso de acoso político.
Este intercambio fue comentado por otras figuras públicas, como Claudia López, exalcaldesa de Bogotá y también precandidata presidencial, quien pidió que se evite el uso del cuerpo de las mujeres como objeto de burla en la política, subrayando que ese tipo de ataques no aportan al debate de ideas.
📌 ¿Por qué es relevante esta polémica?
El comentario de Cabal no solo fue considerado una crítica personal, sino que se produce en un contexto de alta polarización política de cara a las elecciones presidenciales de Colombia en 2026, donde tanto figuras del Centro Democrático como del Pacto Histórico se encuentran en disputa por representación e influencia en el electorado. La discusión ha puesto en el centro la ética del discurso político, especialmente en lo que respecta al respeto por la dignidad personal y el uso de símbolos culturales o corporales en los debates públicos.
La controversia también ha reavivado llamados desde distintos sectores para que las figuras públicas mantengan el debate en torno a ideas y propuestas sustantivas en lugar de recurrir a descalificaciones personales que pueden ser interpretadas como violencia política contra las mujeres.



